Una frase breve. Contundente. Que acentuaba la precisión de la respuesta a la pregunta formulada. Creada y puesta en práctica, por el conductor Norberto Palesse, más conocido por “Cacho” Fontana. Si bien, contaba luego, había discutido mucho con la producción que opinaba que no era apropiada, “era larga”, y no guardaba el acento perseguido. No obstante, pidió un tiempo prudencial para ponerla en práctica y luego ver los resultados. Sin embargo, el público consagró el rotundo: CON SEGURIDAD, haciéndolo cotidiano y muy popular para un programa que lo veía el país todo: ODOL PREGUNTA.
Esto va como memoria, pero más que nada como crítica a los programas de preguntas y respuestas que hoy inundan los medios, en que los participantes no tienen la menor idea, concurren como en la secundaria lo hacíamos presentándonos “al poncho” por las dudas en algún examen, por si las dudas teníamos la posibilidad remota de sacar materias previas de nuestro camino, sin haber estudiado.
Si había algo encomiable, era la justeza de su mecanismo, el dignísimo Jurado encabezado por el conductor en función de presidente, Dr. Jorge De Lorenzo, la seriedad con que se asumía cada tema elegido por los participantes.
El alma mater de ese exitoso ciclo televisivo, Odol pregunta, fue el ejecutivo de la firma anunciante, pasta dental Odol, Mario Enrique Nanclares, que con fruición estuvo en todos los detalles que comprende un lanzamiento que arrancó en 1956 y duró 22 años, con un registro de 56 puntos rating.
Odol pregunta, comenzó en Canal 7, prosiguió en Canal 13, para concluir en Canal 11, transmitiendo en forma simultánea 52 canales a lo largo y ancho del país.
También las voces de los conductores tuvieron su momento, pasaron por él, Carlos D’Ágostino, caracterizado locutor y voz en off de Sucesos argentinos, compendio cinematográfico de noticias argentinas, Jorge De Lorenzo, Augusto Bonardo, “Cacho” Fontana y hasta el propio Nicolás “Pipo” Mancera.
La temporada brillante del ciclo, lo constituyó su emisión desde Canal 13, con la conducción de “Cacho” Fontana entre los años 1963 a 1973, a partir de la hora 21.30.
Los premios partieron de $100.000, $ 1.000.000, y hasta $15.000.000, con temas serios y diversos, constituyéndose en uno de los más destacados el joven participante de tan solo 9 años de edad, Claudio María Domínguez, contestando sobre Mitología Griega y Romana.
Se presentaron 600 concursantes, ganaron 80, abordándose 158 temas; otros opinan que hubieron 66 ganadores. Otro participante ganador, respondiendo sobre Tango, con solo 16 años entonces, quien hoy es un calificado referente de la historia del tango, el presentador, profesor y autor de libros Oscar Del Priore.
Convengamos que Oscar Del Priore, trabajó con el escritor Ernesto Sábato, amante de la música de Buenos Aires, en el libro Tango, discusión y clave, podemos citar también, entre los más calificados de su autoría, Osvaldo Pugliese. Una vida en el tango.
Lo sigo a este conocedor del 2x4, Oscar Del Priore, tanto por sus libros especializados, como la radio donde despliega su gran conocimiento. Una vez estando en Buenos Aires, después de almorzar, ingresé al Teatro “Presidente Alvear” de la avenida Corrientes, en plena siesta, y asistí al Recital gratuito de los días jueves, con la actuación de la Orquesta ciudad de Buenos Aires, donde justamente hace de presentador Del Priore, uno de sus primeros oficios.
Aún perdura en el recuerdo, lo que veíamos y escuchábamos comercialmente en su tandas, el pegadizo jingle de Odol: “‘¡Que lindo que son tus dientes!’, le dijo la luna al sol, y el sol le contestó sonriente: ‘¡ ja..! ¡Me los limpio con ODOL..!”.
Cabe mencionar que la calidad de los contenidos ha decaído por una mediocridad avasallante que desplaza el trabajo por el ocio desmedido. No solo se compartía en familia, sino el placer de poder descubrir mundos maravillosos del saber.
La propia solemnidad, el discurrir del programa, lo minucioso de aclarar por parte del mismo Jurado algún detalle en específico, que mueva a duda al participante como a la inmensa audiencia que seguía atentamente.
Canal 13 de Buenos Aires fue pionero en la calidad y jerarquía de su programación, tanto por los intérpretes como la temática de cada ciclo. Por ejemplo, “Pepe” Biondi fue sensación en un programa de gran proyección, Viendo a Biondi, donde el humor no agraviaba, saludable, jocoso, exaltando las grandes cualidades del gran actor argentino.
El programa Viendo a Biondi, llegó a medir: 62,2 puntos de rating, y sus humoradas el público las hacía suyas, en la conversación, en los modos de charlar.
Los medios creen que el abuso de informalidad es una virtud, y que la erradicación del rigor una solución. Sin embargo, asistimos a programas que no dicen ni aportan absolutamente nada. “Todo es igual. Nada es mejor”, como dice justamente la letra de un tango, advirtiéndonos que el estado general es de una chatura absoluta.
Cuenta la historia que se construye después, que “Cacho” Fontana estaba feliz, porque se había cumplido sus sueños, llegó por esfuerzo y dedicación a Maipú 555, sede de LR1 Radio el Mundo de Buenos Aires formando parte del calificado elenco de profesionales. Pero también, entristecido porque alguien de la productora de Odol, le ofrecía televisión y la conducción de Odol pregunta.
El problema, que solamente le daban 24 horas para decidirse optar por uno o por otro. Lo consultó al gran presentador Iván Casadó, y éste le dijo más o menos así, lo confesó “Cacho”: la televisión es una oportunidad única. Y, la radio puede esperar y volver cuando uno quiera.
Por supuesto, que la elección fue acertada y a partir de allí toda la fama y el éxito del conductor y creador de: “Con seguridad”. El rigor es imprescindible para todas las cosas, guarda orden, se predispone a poner todo conforme como debe ser.
Si pusiéramos en práctica un poquito más de rigor, tal vez el país sería mucho mejor y los sueños no postergarían ilusiones que se hacen añicos contra la realidad. La excelencia siempre ha sido un rasgo de lo argentino, hoy bastante olvidado.