El 10 de abril se celebra el “Día de la Ciencia y Tecnología” en homenaje al científico argentino Bernardo Houssay, ganador del Premio Nobel en 1947 por sus importantes descubrimientos en la Medicina.
En esta fecha, queremos recordar la genialidad de Manuel Belgrano, quien también se preocupó por la ciencia y la tecnología.
El patriota en su “Discurso sobre el fomento de la industria popular” manifestó que se debía “fomentar la agricultura, animar la industria y proteger al comercio”.
Asimismo, en “Correo de Comercio”, el 8 de septiembre de 1810, destacó la importancia de la industria en conjunto con la agricultura: “la agricultura y la industria son su esencia; su unión es tal, que si la una pesa más que la otra, ella viene a destruirse a sí misma. Los frutos de la tierra sin la industria no tendrán valor, si la agricultura se descuida los conductos del comercio quedan atajados”. Además, enfatizó su propuesta argumentando lo siguiente: “que pocos pasos hemos dado hacia el manantial inagotable de la industria, y esos con tantos errores y defectos que casi podríamos asegurar que no teníamos ninguna, o no tomar en toda su extensión el significado de la palabra que comprehende todo trabajo de la mano del hombre”.
Evidentemente, esto refleja sus ideas fisiócratas y su conocimiento contemporáneo sobre la Revolución Industrial.
Su interés fue tan concreto y visionario que previó el “Proteccionismo de la Industria Nacional”. Como muestra de ello, citamos un fragmento de su “Memoria” presentada al Consulado en 1802: “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus Estados a manufacturarse y todo su empeño es conseguir no solo darles nueva forma, sino aun extraer del extranjero productos para ejecutar los mismos y después venderlos. Nadie ignora que la transformación que se da a la materia prima, le da un valor excedente al que tiene aquella en bruto, el cual puede quedar en poder de la Nación que la manufactura y mantener a las infinitas clases del Estado, lo que no se conseguirá si nos contentamos con vender, cambiar o permutar las materias primeras por las manufacturadas”.
En sus discursos no dejó de exaltar el saber científico y la importancia de las técnicas al servicio del desarrollo agrícola, industrial y comercial. Por eso, consideró menester invertir en educación para que las escuelas fueran el motor del cambio y el progreso. Toda su vida, ya sea desde el Consulado, a través del periodismo o como jefe militar en campaña, resaltó lo esencial de la instrucción popular para el crecimiento eficiente de la patria.
En fin, Manuel Belgrano fue un hombre adelantado e ilustrado que se ocupó de muchas áreas (educación, salud, soberanía, agricultura, industria, infraestructura, ecología, etcétera) siempre a favor del engrandecimiento de la nación. Sus valores y legados siguen tan vigentes que denotan su fuerza civilizadora e importancia en nuestra historia nacional.
Prof. Darío Andrés Núñez - Integrante de la Asociación Belgraniana de Goya.