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Grupo Tajy o “el resplandor de las raíces que suben y arden en el pecho”

Nuestros lectores recordarán que en los años 70 tuvo lugar en Corrientes una renovación notable del chamamé a través de varias ediciones de un certamen llamado “Canción Nueva”(1), que pretendía dotar a nuestra música de letras y formar interpretativas distintas, otros cauces que en ningún caso significaba renegar del camino abierto por los grandes maestros del género, sino tomar la herencia y renovarla con un trabajo cimentado de búsqueda, talento y ética de trabajo.

Domingo, 16 de abril de 2023 a las 01:00

Por Rodrigo Galarza

Especial para El Litoral

Cincuenta años después, los caminos abiertos por aquellos certámenes siguen siendo hollados, buscados, experimentados; y tal es el caso del trío “Tajy” que desde la publicación de su primer álbum “Florece” (2014) no ha dejado de imprimir a sus composiciones e interpretaciones la búsqueda consciente de un sonido distintivo. El trío conformado por María Belén Arriola -Violín y voz-, Alejandro “Tato” Ramírez - Acordeón y voz- y José Víctor Piñeiro -Guitarra y voz-, no deja de sorprender en su afianzamiento como instrumentistas, compositores y arreglistas. En 2015 rubricaron sus búsquedas y hallazgos con la publicación de “Acuarela”, un proyecto audiovisual que incluía obras del artista plástico Eugenio Led junto a composiciones propias con letras de Cacho González Vedoya y mías. 

Este disco interdisciplinario fue presentado con gran éxito en el Teatro Vera de Corrientes. A este trabajo le siguió “Canciones como semillas” en 2018.

Sabemos que tajy significa lapacho en guaraní y que entre los muchos temas de otros autores interpretados por el trío figura por ejemplo “Tita” de Abitbol-Repiso; estos dos datos no son aleatorios, más bien señalan una declaración de principios: el punto de partida es la tradición, los marcos identitarios de Corrientes y del Litoral pero la apertura radica en buscar cauces interpretativos renovadores a través del estudio  exhaustivo de cada pieza para poder ver las posibilidades que cada una facilita en las hondonadas y vuelos emocionales que proponen. Bien lo sabía el poeta Francisco Luis Bernárdez en el último terceto de un célebre soneto: “Porque después de todo he comprendido/ Que lo que el árbol tiene de florido/ Vive de lo que tiene sepultado.” No ha de extrañar entonces que el más reciente trabajo de Tajy se llame “Raíz Chamamé”, trabajo aparecido en 2022 y que recientemente ha sido nominado al premio Gardel.

El material trae composiciones nuevas que se florean con versiones de los referentes como Tránsito Cocomarola, Pedro Montenegro, Roque Librado González, Ernesto Montiel, Tarragó Ros, Salvador Sena, entre otros. El trío conformado por Alejandro “Tato” Ramírez, Belén Arriola y Víctor Piñeiro (los tres componen) sumó en esta ocasión a Iván Luque, contrabajista que ejecuta su instrumento en todos los temas del álbum. Además en los diseños del disco cuentan con una estética inmejorable de la mano de Ramiro Núñez y María Eugenia Kusevitzky.

“La incorporación del contrabajo tiene relación con el concepto del disco”, explica Belén en entrevista en diario Norte, “la sonoridad de los graves es una frecuencia que no teníamos con Tajy. La nueva estética del material se vincula con la danza, el contrabajo aporta esa frecuencia y esa dinámica. Iván Luque es un gran contrabajista, talentoso, suena con raíz y los temas invitan al baile”; agrega luego la violinista.

La recuperación del violín en la ejecución y composición del chamamé es una buena noticia para nuestra música. 

El disco se abre con Sapukái Rory compuesto por el acordeonista del grupo Tato Ramírez. Una pieza llena de colores, de paisajes que se enardecen desde los pies…Y de inmediato nos encontramos con “Chaco”, rasguido doble de Ernesto Montiel: desde el primer acorde reconocemos el acento del señor del acordeón, sus galopes y detenciones.  No se trata de ejecutar la pieza como don Ernesto lo haría, sino reinterpretarla, volver a pasarla por los sentimientos y por el rigor de la ejecución.

Especial mención merece la versión  “Don Gualberto” de Antonio Tarragó Ros. Todo sabemos que este célebre chamamé ha sido grabado infinidad de veces. El comienzo de la pieza con el sonido del violín es un hallazgo, el retozo magistral en la ejecución de los instrumentos, las entradas al centro, el floreo de cada uno de ellos y los arreglos. Virtudes que también podemos hacer extensivas a las exigentes composiciones de Roque González y Pedro Montenegro que conforman el disco.

En cuanto a las piezas propias del grupo que llevan letras, se hallan “Guataha” del poeta Heraldo Vallejos, una letra cuyo marco y profundidad se inscribe en el tópico chamamecero de la nostalgia por lejanía del terruño. La música que le da vida es de corte tradicional. En tanto que “Pynandi”, letra de mi autoría, está situada en la ciudad, y la música se acerca más al chamamé canción.

Salud, poesía y larga vida a nuestros músicos que hacen de nuestras vidas un camino más hermoso.

Guataha

Un río amargo ahora nos distancia

llevando en su tarde mi atardecer

y en su remanso carga fragancias

del hogar materno en su asajepyte

Tiene mi andar el color del pueblo

aromas y barro de yma guare

Tiene mi andar el canto nuevo

de la ciudad poblada y su añoite

Un frío largo ahora me acompaña

tejiendo esperanzas para creer

andan mis días por estos días

py’a kangy y algo de a pie

Llene mi transitar en este suelo

quejosa y larga mi hilvanada fe

Lleve mi divagar un nuevo vuelo

para que al terruño pueda volver.

Yo que traigo en venas todo el paisaje

llevo conmigo un silbar menguekatu

Tiene mi fe santiguada la sangre

soy peregrino py’aguasu.

Heraldo Vallejos

Pynandi

La calle le borra el nombre

y una niebla de tristeza

las manos y los ojos

el sol en su frente apenas

y ya comienzan los ruegos

Una estrella de silencio

le va apagando en secreto

sus correrías de niño

sus ansias de caramelos

y juguetes retozones 

Tan delicado custodio

de sí mismo y su ternura

que no alcanzan los abrazos

ni las plegarias del mundo

para calmar su tristeza

De saberse prisionero

de un destino sin caricias

de una cara que sonríe 

cuando alguien pone en sus manos

unos soles diminutos

Rodrigo Galarza

 

(1) Notable el trabajo de difusión que viene desarrollando la Fundación Memoria del Chamamé capitaneada por Juan Pedro Zubieta. Este cronista se declara asiduo consultor de su web cuando necesita alguna información sobre nuestra música. Bien vale recordar aquí que el propio Zubieta publicó en colaboración con el poeta "Cacho" González Vedoya el libro “A 50 años de Canción nueva correntina” que retrata la importancia de este hito en nuestra música.

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