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El primer astronauta que puso un pie en la Luna

El 20 de julio de 1969 el mundo se paralizaba y seguía atentamente la llegada del primer hombre a la Luna, un acontecimiento histórico que quedó marcado a fuego en los anales de los hechos importantes de la humanidad. Durante el viaje y la llegada a la Luna, los astronautas relataron haber visto extraños objetos luminosos siguiendo los movimientos de ellos en la superficie.
Paso. El histórico hecho del primer hombre en la Luna. 20 de julio de 1969.

El pasado jueves se cumplió un año más de la llegada del hombre a la Luna.  La Misión Apolo XI se había iniciado el 16 de julio de 1969 en Cabo Cañaveral (Cabo Kennedy) cuando el gigantesco cohete Saturno V puso rumbo a la Luna a los tres héroes de esta historia, Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins. Los dos primeros descendieron sobre la superficie lunar en tanto que Collins se quedó orbitando la luna a bordo del módulo lunar Águila, hasta el regreso de sus dos compañeros. Cabe señalar que en la Luna no hay aire ni humedad, el día lunar tiene una duración de 14 días terrestres y la  temperatura es de unos 121 grados centígrados promedio. La noche lunar dura también 14 días terrestres y la temperatura es de unos 156 grados bajo cero. El terreno es montañoso y cubierto de cráteres de distinto tamaño. La superficie está cubierta por un fino polvo lunar, granos parecidos a la arena, así también pequeñas piedras, fruto  quizás de impactos de meteoritos milenarios.

Por la enorme expectativa de ese histórico momento que fue seguido por unos 800 millones de televidentes en todo el planeta, es que decidió instaurar el 20 de julio como el Día Internacional de la Amistad en todo el mundo, a instancias del argentino Enrique Febraro, quien tuvo la brillante idea a raíz que en ese momento prácticamente todo el planeta estuvo pendiente de la llegada del hombre a la Luna. Armstrong al bajar por la escalerilla y poner el pie en la superficie lunar dijo sus históricas palabras: “Esto es un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”. Luego vendrían las restantes misiones Apolo, de las cuales la última fue la Apolo XVII, pasando todas prácticamente desapercibidas.

Los astronautas y los ovnis

Muchos de los astronautas de las distintas misiones espaciales, tanto norteamericanos como rusos, fueron testigos directos de la presencia de ovnis, incluso llegaron a  fotografiarlos y filmarlos, estos extraños objetos que siguieron a las cápsulas en vuelo en las distinta misiones espaciales, incluso en la órbita lunar. A pesar de que la Nasa no reconoció oficialmente las fotos ni las filmaciones, algunas se filtraron a los sistemas de seguridad y  fueron publicadas en los distintos medios de todo el mundo. Durante el alunizaje de Apolo XI los astronautas manifestaron que extraños objetos luminosos siguieron al módulo lunar antes de que descienda. Hay firmes versiones de que Apolo XI debió cambiar sobre la marcha y en forma urgente el lugar elegido para el alunizaje, que era el cráter Aristarco, por el lugar alternativo, el Mar de la Tranquilidad, donde finalmente descendieron. Hubo un diálogo entre los astronautas y el Control Central Houston, donde se menciona la presencia de extrañas naves que se mueven sobre la superficie lunar. Este diálogo “top secret” fue captado por radioaficionados italianos y reproducido textualmente. Por supuesto que todo fue negado por la Nasa. Cuando los astronautas estaban por descender en el cráter Aristarco, vieron con sorpresa que allí había una serie de extrañas naves redondeadas que estaban alineadas frente a un hangar, por lo que comunicaron a Houston la novedad y decidieron alunizar en el lugar establecido como alternativo, el Mar de la Tranquilidad, donde lo hicieron. El cohete impulsor Saturno 5, pesaba al momento del lanzamiento 45.753 kilos. El regreso de la misión se produjo cuando la cápsula descendió en las aguas del Océano Pacífico, cerca de las islas Hawai el 24 de julio, siendo rescatados los astronautas por lo tripulantes del portaaviones US Hornet, de la Marina norteamericana. Cuando el módulo lunar Águila despegó de la superficie lunar poniendo fin a la misión, los astronautas relataron que vieron extraños objetos luminosos que acercaron como si quisieran ver de cerca lo que habían dejado los astronautas en la superficie lunar. Este hecho también fue observado y corroborado por el tercer astronauta Michael Collins, que se encontraba en órbita lunar. Sin duda hay muchas cosas de la misión Apolo XI que no se dijeron al gran público, ocultando la verdad.

¿Qué fue de ellos?

Los tres astronautas, héroes de la Misión Apolo XI, hicieron historia siendo aún jóvenes. Aldrin tenía 39 años y los otros dos 38. Una vez apagados los ecos de la hazaña y cumplidos los honores correspondientes, sus vidas continuaron normalmente. Neil Armstrong dejó la Nasa en 1971 y dio clases en el Departamento de Ingeniería Espacial de la ciudad de Cincinatti. Tuvo una larga carrera en el sector privado y se hizo muy conocido por su famosa frase. Falleció a los 82 años en el año 2012.

Edward “Buzz” Aldrin también dejó la Nasa en 1971 para ser el comandante de la Escuela de Pilotos de Pruebas de la Fuerza Aérea. Tras la muerte de su padre en 1974, pasó por un período muy grave de depresión, alcoholismo y un fallido intento de vender autos usados. Tras recuperar su salud, participó de una promoción  de proyectos aeroespaciales y tuvo papeles en una veintena de películas y shows de televisión. Tuvo una vida intensa y siempre recuerda con nostalgia aquella gran hazaña que protagonizaron en la Luna. Finalmente, Michael Collins se marchó de la Nasa en 1970, trabajó en el Departamento de Estado, fue director del Museo Nacional del Aire y el Espacio y tras cinco años como vicepresidente de la firma Aerospace, abrió su propia consultora aeroespacial. Obtuvo una fortuna de millones de dólares, mucho más de lo que consiguieron sus compañeros de la Apolo XI. 

 En síntesis, los astronautas de la Apolo XI y misiones posteriores fueron testigos directos y calificados de la existencia de extraños objetos voladores no identificados, que confirmaron su realidad, a pesar de que la Nasa negó todos los hechos, pero que evidentemente sucedieron.

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