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Murmullos de la democracia

Rumores que recuerdan la más bella historia, el advenimiento de la Democracia Argentina. El espacio infinito donde las voces se expresan en paz y libertad.
 

Sabado, 19 de agosto de 2023 a las 18:20

Rumores que trae el viento de la insatisfacción como las palabras que de tanto mal pronunciarlas, se gastan, pierden vigor. Se agotan, y uno de rodillas casi juramentando, hace memoria que no existe días mejores cuando el respeto sagrado por las instituciones y las personas ponían orden, hoy, lamentablemente, huelgan por su ausencia.
Es como cuando en la escuela, la “seño”, en la formación, nos decía: “tomen distancia”. Es decir, cada cual en su espacio respetando el espacio del otro. 
Esto de la Democracia, trae felices coincidencias si bien muy lejanas entre sí, guardan una interconectividad que la mente se encarga de hilvanar convirtiéndola en una sola pieza.
Días pasados leí, que la NASA se había vuelto a sonreír porque después de un buen tiempo de silencio, las naves interestelares Voyager 1 y 2 a más de 10.000.000 de kilómetros de la tierra, se habían vuelto a pronunciar.
Se trata del proyecto que comandó el científico, Carl Sagán, que fuera lanzado secuencialmente el 20 de agosto y el 5 de setiembre de 1977, en búsqueda de otros mundos. Cuyo libro, “Murmullos de la tierra”, se parece mucho por su concepción de viajar buscando “cielos” de apertura y orden, al rumor que alimentó “Murmullos de la Democracia,” en una Argentina que aún sueña.
Una historia maravillosa de búsqueda en que los pueblos eligen comprometer el futuro en abrazo solidario, que una a las personas con el criterio fundacional de crear “nuevos mundos” de convivencia, paz y trabajo. 
Así me lo imagino a la Democracia, es como internarnos en un nuevo mundo donde conocemos tan solo una parte, pero que la experiencia del tiempo la puede mejorar o deteriorar como hoy se la ve, casi cansada, muy cerca de agotarse porque los argentinos no sabemos ni queremos ser buenos ciudadanos.
Siempre resulta cómodo, no incriminarnos, no comprometernos, no hacernos cargo, y así estamos con una anormalidad que por comodidad pretende ser normal. Es decir y más claro aún en un juego de palabras, que lo desvela: La normalidad de la anormalidad, ya que todos lo naturalizamos como si tiráramos residuos al tacho de basura.
La Democracia es un mundo fascinante, donde al recorrerlo vamos ampliando el espacio, en el que aprendemos a valorar al oponente y si lo reconocemos, hemos asimilado verdaderamente su cometido, el de permitirnos cohabitar un mismo estado que es el propio, que nos confiere origen e identidad.
Pero no termina allí, sino que se suman sensaciones saludables aferradas a la Democracia, hoy debilitada pero que las malas lecciones nos enseñan a recurrir a tratar de reconstruirla, ya que la realidad desmadrada y el desorden generado nos van ubicado en la búsqueda desesperada de reafirmarla, para que sea mucho más fuerte.
Los 40 años cumplidos por la Democracia argentina, nos obligan a la buena memoria. Recuerdo ayer nomás, cuando el cierre de campaña de 1983, me llevó impensadamente a presenciar en el Club Juventus el discurso y el Preámbulo pronunciados por Alfonsín.
Por ser amigo del locutor Guillermo Sánchez, entonces en su rol de Director de Información Pública del Gobierno de Corrientes, me invitó a asistir con él en esa fecha anticipatoria.
Por esas cosas del destino, me ubicaron detrás del Dr. Alfonsín candidato a la Presidencia por la UCR. También compartiendo, el amigo y Ministro de Salud Pública, Dr. Manuel “Tono” González.
Terminado el acto, también otro golpe del destino. El Dr. Alfonsín gira, para retirarse y queda frente a mí, casi rostro con rostro. Guillermo Sánchez, me dice al oído: “Sacá el grabador..! Pero sucede que no fui hacer nota. Y no lo tenía.
El apuro de la circunstancia. Tal vez el oficio por superar baches. Poder salir de esa mudez que me jugaba en contra me hizo decirle: “Dr. Alfonsín me puede decir a qué se debe esta algarabía de chicos muy jóvenes..?”
Y, él, con la calidad de oratoria y gran comunicador, me puso su mano sobre mi hombro izquierdo, diciéndome: “Ah, mi hijo, comience a disfrutar, es el canto maravilloso de la Democracia..!”
El 10 de diciembre de 1983, el Dr. Raúl Alfonsín, asumía como Presidente argentino. 
Todo esto se me vino a la memoria, cuando esta semana, un grupo fervoroso de realizadores autodenominados “Ñande YvY” (Nuestra tierra”), Audiovisualistas, Comunicadores autogestivos, se puso en contacto conmigo a través de la Licenciada en Comunicación Social, María del Carmen Ruiz Díaz para invitarme a dar mi testimonio junto a otras sobresalientes personalidades, que justamente están registrando material televisivo para una producción dedicada a los 40 años de Democracia, titulada: “Democracia para siempre”.
Los comunicadores, jóvenes y talentosos técnicos, son: Juan Aguirre, Manuel Ibarra, Darío Román, Francisco Retamozo, Diego Petruzinsky, dirigidos por María del Carmen Ruiz Díaz.  
Lo recordé observando la actual decadencia de la Democracia, para que la alegría de la gente joven no se interrumpa, se preocupe por ella y perdure a través de “murmullos” que quedaron grabados en sus flamantes 40 años de vida.
Y, lo más notable la coincidencia con el proyecto Voyager emprendido por el científico Carl Sagán con la NASA. Realizado en busca de nuevos mundos, abierto al espacio infinito como la Democracia libre y soberana en la búsqueda de futuro. 
Quiero cerrar con algo premonitorio que abraza lo expresado, escrito por Carl Sagán en su libro “Murmullos de la Tierra”: “Pero algo quedará claro sobre nosotros, nadie envía un mensaje de este tipo en un viaje así hacia otros mundos y otros seres, sin una pasión positiva por el futuro.”
Esas igualdades que une el tema, es justamente recordar la Democracia para que se fortalezca, y en  todo su potencial breguemos juntos, limando asperezas, porque justamente del futuro, de eso se trata. 
Remarca Sagán en su texto interestelar: “Por irregular que les parezca el mensaje, podrán estar seguros de que éramos una especie dotada de esperanza y de perseverancia.
La Democracia alimenta la esperanza, la perseverancia, el respeto a ella, porque el futuro germine, fluya y podamos ser felices, unidos en la diversidad, del uno al otro

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