Con el, aunque anunciado, nuevo giro en política de asuntos exteriores que fijó el Gobierno de Javier Milei cabe preguntarse sin pasiones ideológicas de por medio si el mundo realmente abrirá los brazos a la Argentina del poskirchnerismo y qué tiene para ofrecer un esquema global apremiado por crisis y guerras.
Ayer, al mismo tiempo, Milei reforzó el vínculo de su gobierno con Estados Unidos y le concedió el asilo político a los seis venezolanos que están refugiados pero en calidad de huéspedes en la residencia de la embajada argentina en Caracas.
Además, se informó que Milei y la canciller Diana Mondino esperan que Venezuela les de un salvoconducto a los seis dirigentes opositores a Nicolás Maduro en cumplimiento de la Convención de Asilo Diplomático de 1954, de la cual los dos países son parte.
Los seis opositores al chavismo son estrechos colaboradores de la líder de la oposición María Corina Machado, proscrita y acosada por el régimen de Maduro que no le permite presentarse a las elecciones de julio de este año.
A su vez, en menos de 24 horas en Tierra del Fuego y en Buenos Aires, defendió su alineamiento con Estados Unidos.
Tras regresar a la capital de su encuentro en Ushuaia con la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, el presidente asistió este viernes a la entrega de un Hércules C-130H a la Fuerza Aérea de parte de los EE.UU.
La presencia de Milei en la base militar de Aeroparque fue otro gesto del presidente a la administración de Joe Biden tras la reunión que mantuvo este viernes a la madrugada en Ushuaia con la generala de Ejército. Milei se trasladó a Tierra del Fuego el viernes a la tarde con una amplia comitiva, incluido el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, el ministro de Defensa, Luis Petri; el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Xavier Isaac.
"Definir una alianza estratégica es un elemento central de una política exterior inteligente, pero esas alianzas estratégicas no pueden estar simplemente basada en intereses económicos", explicó el mandatario argentino en referencia a su alineamiento con las políticas de Estados Unidos.
"Tiene que estar ancladas en una visión común del mundo donde las naciones puedan defender su soberanía y no deban someterse a los arbitrios que atentan sobre los valores de occidente", agregó.
Estas acciones se suman a una serie de desencuentros con China, la contracara de ese eje global que representa el régimen de la Casa Blanca.
Y antes, La Libertad Avanza (y el propio mandatario previo a su elección) había roto toda posibilidad de vínculo sincero con otro estado: el Vaticano.
Aunque la visita oficial a Roma y el encuentro con el Papa Francisco haya ocurrido en términos de cordialidad, la Iglesias argentina marca con sustento las críticas que la clase dirigente merece por la coyuntura.
En contraposición, Milei se reunió también con el líder de Israel, Benjamin Netanyahu, consolidando su posicionamiento en la esfera internacional ligada a una alianza con los sectores de occidente de temperamento expansivo.
Pero ya en diciembre último el Gobierno de Javier Milei puso en funcionamiento el giro que marca su alineamiento externo en términos políticos al oficializar la decisión de no entrar a los BRICS. Un golpe de timón que lo lleva a posicionarse, desde lo institucional, en el eje de las potencias atlánticas, tal como se preveía en la campaña.
Dentro del Gobierno admiten que la velocidad que buscan imprimirle a los cambios no se ha intentado nunca antes en la región ni en el mundo. Y el humor social es una cuenta regresiva. Por eso también el país está en la vidriera de las fuerzas de la Nueva Derecha del mundo y, en particular, de América latina donde habrá elecciones clave en 2024.
Las expresiones de este campo apuestan a crecer electoralmente en México y Uruguay pero también incidir en Colombia, Chile, Perú y Bolivia durante los próximos tiempos. Lo que pase en Argentina, entienden, puede ser determinante como envión o no. Aunque este foro no esté constituido por partidos sino por referentes políticos, a imagen de Puebla, todos sus miembros comparten un mismo universo de ideas.
La velocidad con la que Argentina está dando este giro en su política exterior una vez más lleva a pensar si el mundo tendrá una reacción equivalente en lo que nuestro país necesita.