La suerte de los conservadores republicanos franceses (LR) se ha transformado en una ridícula comedia, conducida por Eric Ciotti, su presidente.
Este diputado de los Alpes Marítimos, xenófobo y de ultraderecha, decidió aliarse con Reagrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen y su delfín, Jordan Bardella. Sin el acuerdo de los ejecutivos del partido.
El diputado de los Alpes Marítimos provocó un terremoto político, al anunciar el martes su intención de formar una “alianza” con el partido de extrema derecha, de cara a las elecciones legislativas anticipadas.
Pero su audacia llegó más lejos. Aterrizó en la sede del partido en Paris y dio diez minutos para desalojar los escritorios a todos los empleados y militantes. Nadie quería colaborar con él el miércoles.
En medio del escándalo, la oficina de los Republicanos (LR) se mudó provisoriamente al Museo Social, a 200 metros de su sede oficial, para sesionar.
“No hay lugar para traidores, ni para golpes de poca monta. La derecha republicana debe encarnarse como una alternativa al macronismo”, insistió Valérie Pécresse, a su llegada al Museo Social de París, para ocupar el cargo político de LR.
Xavier Bertrand, republicano, conservador ex ministro de trabajo de Nicolás Sarkozy, fue terminante: “Necesitamos volver a funcionar, a hacer campaña, para tener el mayor número posible de diputados”.