Rosario Central le ganó 2-0 a Barracas en el Gigante de Arroyito por la quinta fecha del Grupo A del Torneo Apertura 2026. Ángel Di María tuvo una de sus mejores funciones desde el regreso al fútbol argentino y anotó un verdadero golazo. El primero fue anotado por Enzo Copetti.
El Canalla llegaba a este encuentro con la necesidad de volver al triunfo, algo que se le dio en la primera fecha ante Racing. Luego empató ante River y Aldosivi. Para el Guapo, este partido era la posibilidad de sumar de a tres de una vez por todas.
Como era de esperar, el dueño de casa tomó las riendas del juego y la dupla Di María - Pizarro lastimaban durante los minutos iniciales a la visita. El chileno mostró un entendimiento con Angelito que ilusiona a los hinchas del equipo rosarino.
Poco a poco se fue acomodando Barracas. Sin llegar a dominar, pero al menos disputando un poco más la pelota cerca del círculo central. Algún tiro libre de Iván Tapia o los centros del propio volante en la pelota parada le dieron trabajo a Jeremías Ledesma en este segmento del juego.
A los 13 minutos llegó la acción de la polémica. Di María casi tumba el arco con un remate que pegó en el travesaño, la pelota llegó a Agustín Sandez, que sacó un centro perfecto para que Enzo Copetti, de cabeza, ponga el 1-0. La discusión apareció con la revisión del VAR, ya que a simple vista la posición del exjugador de Racing estaba al límite de quedar en posición adelantada.
El partido de Fideo fue una cosa de locos. El campeón del mundo mostró una movilidad imposible para la defensa de Barracas, pero no fue sólo dinámica. Se lo vio picante. Cuando recibía cerca del área elegía el uno contra uno y cuando se la daban lejos, el pase gol. Fue de sus mejores actuaciones desde el regreso al fútbol argentino y se ganó la ovación de los hinchas canallas en repetidas ocasiones antes del golazo con el que liquidó el encuentro en el minuto 89. Entró al área, la picó como tantas veces en su carrrera y celebró como casi siempre que toma esa decisión para definir. Un toque exquisito para cerrar un encuentro de locos.
"Tuve varios partidos buenos desde que llegué, pero hoy fue de los mejores porque jugué en una posición que me encanta. El técnico me dijo que iba a jugar bien. Estoy contento y estoy disfrutando mucho. Queríamos ganar con nuestra gente. Veníamos jugando bien, pero necesitábamos ganar", comentó Angelito después del encuentro.
Otro que brilló en la noche del domingo fue el chileno Pizzarro, que de a poco comienza a convertirse en una pieza clave para el equipo de Almirón. Al juego de toque que empieza a acostumbrar le sumó grandes combinaciones con el capitán que hicieron delirar a los cuatro costados del Gigante.
Espn