La década del 50 marcó una verdadera explosión en cuanto al surgimiento de grandes figuras destacadas del boxeo argentino, ya que comenzaron su trayectoria y se afirmaron grandes figuras como Rafael Merentino, José María “El Mono” Gatica, Rinaldo Ansalone, Atilio Caraune, Eduardo Lausse, Oscar Pita, Alfredo Prada, José “Cucusa” Bruno, Roberto Castro, Pascual Pérez, entre los monarcas que reinaban al principio y durante este decenio.
Pocos recordarán por ejemplo, que Alfredo Prada, el campeón liviano de ese entonces, peleó dos veces en Corrientes en 1954, ganando por KO en el 2° round a Hugo Fernández y en la otra por abandono a Daniel Moreira. Otra de las grandes figuras que combatió en nuestra ciudad fue José María Gatica, que se presentó en Corrientes derrotando por KO a James Mc. Caddon. También su presentación se pierde en la nebulosa del tiempo, ya que en esa época no era la figura taquillera que concitaba la atención de toda toda la afición boxística. También estuvo en Corrientes, pero ya retirado, haciendo una exhibición en 1958, en el viejo Salón Monumental de la calle Junín.
Con los años se transformó en leyenda por su forma de ser y su estilo muy criticado por muchos en esa época. Fue considerado en ese momento como uno de los grandes boxeadores que produjo la Argentina. Su vida disipada y el derroche incontrolable de su fortaleza física dentro y fuera del ring, privaron a la Argentina de tener un campeón de resonancia mundial. Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que la historia del pugilismo argentino abarca tres etapas: la primera le corresponde sin dudas a él, después de Luis Angel Firpo y Justo Suárez
Decían que llenaba siempre el Luna Park, que la mitad del estadio venía a verlo ganar, y la otra mitad, a verlo perder. Era querido y odiado, no tenía término medio, era espectacular a la hora de los cambios de golpes, pegador tremendo, impiadoso y definidor. Era la época del despegue del deporte en muchas disciplinas, apoyado por el gobierno de turno. Juan Domingo Perón apoyó mucho el boxeo y era habitué de los grandes combates del Luna Park, incluso Evita era admiradora del Mono Gatica. Famosa fue esa frase cuando antes de un combate, a poco de subir al ring, Gatica saludó al general Perón pasándole la mano y diciéndole una frase que se hizo famosa y que hasta el día de hoy algunos la usan: “Mi general, dos potencias se saludan” causando la risa del presidente.
Un adelantado
Era todo un personaje en toda su dimensión, un adelantado que con el correr de los años, salvando la distancia, tendría su versión en Ringo Bonavena y más acá, en la “Hiena” Barrios, por su forma de ser desenfadada y atrevida, en cierta manera avasallante.
Pero la vida le pasó factura, cuando fue a Estados Unidos, a pelear con el campeón mundial Ike Williams, éste lo demolió en un round, porque fue muy mal preparado y cuando volvió al país, luego de algunas presentaciones en el exterior, se le dio vuelta la taba. Hasta que se dedicó a la bebida y comenzó su decadencia. Después hizo una fugaz incursión en la lucha libre, en la troupe del luchador Martín Karadagián y famosa fue la pelea que sostuvo con el armenio en cancha de Boca, cuando éste le fracturó una rodilla a Gatica, en una acción malintencionada, según comentarios de la época.
El asunto fue que habían arreglado para pelear liviano, pero a Gatica se le fue la mano y allí reaccionó Karadagían con todo, causándole la lesión en la rodilla. De allí quedó rengo y terminó su vida dando lástima, Allá por 1963, luego de ir a vender muñequitos con un amigo a cancha de Independiente,, cuando quiso trepar a un colectivo en movimiento, el 295, tropezó y cayó. Las ruedas de atrás le pasaron por arriba y estuvo dos días grave, agonizando, hasta que la muerte se lo llevó. Fue el 12 de noviembre de 1963.Algunos afirman que estaba borracho cuando el hecho sucedió, De cualquier manera fue el triste final de un gran boxeador, que dio lustre en su momento al boxeo argentino. Al punto que sirvió para dar el guión a una película exitosa que fue dirigida por Leonardo Favio, “Gatica, el Mono”. Aunque muchos de los que la vieron no estuvieron muy de acuerdo en la forma en que fue encarada, sobre todo exagerando la forma de ser del Mono.
Otros de los grandes boxeadores argentinos destacados que brillaron en esa época, fueron Alfredo Bunetta, Antonio Cuevas, José Balbi, francisco Espeluzin, Cirilo Gil, Ricardo González, Pedro Miranda, Dogomar Martínez (uruguayo), Angel Olivieri, Antonio, Pacienza, Luis Federico Thompson, Tito Yanni, Ubaldo Pereira, Mario Díaz, Luis Rosales, Angel Casano, Luis Rosales, entre otros tantos que se escapan de los puños apretados del recuerdo, de una época gloriosa que no volverá, pero permanece en el recurdo, en la memoria, de los numerosos aficionados del boxeo. Ellos ya forman parte de la gloriosa historia del boxeo argentino.