Una investigación realizada por científicos del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal, Conicet-Unne) reveló un dato clave para la conservación de los monos carayá y es la conectividad entre los parches de bosque resulta fundamental para garantizar la supervivencia de esta especie en ambientes fragmentados. El estudio fue publicado recientemente en la prestigiosa revista internacional “American Journal of Primatology”.
El trabajo analizó la densidad poblacional del mono aullador negro y dorado (Alouatta caraya), una especie emblemática del noreste argentino y de otros países de Sudamérica. Los investigadores comprobaron que la cantidad de ejemplares aumenta en aquellos paisajes donde existen más parches de bosque conectados entre sí y rodeados por matrices heterogéneas.
La investigación fue impulsada por integrantes de la Estación Biológica Corrientes (EBCo), perteneciente al Cecoal, quienes buscaron responder un interrogante que durante años llamó la atención de los especialistas: por qué existían tantas diferencias en la densidad de monos carayá entre distintos sitios de estudio.
“Veíamos que había muchas variaciones en la densidad de monos aulladores entre sitios y nos quedaba el interrogante de qué factores podrían estar influyendo”, explicó el Licenciado Rodrigo Bay Jouliá, integrante del equipo de investigación, en diálogo con Unne Medios.
Campo de estudio
Para llegar a las conclusiones, los científicos recopilaron datos de 31 sitios distribuidos en Paraguay, sur de Brasil, norte de Uruguay, este de Bolivia y norte de Argentina, es decir, gran parte del área natural donde habita la especie. A través de modelos estadísticos y análisis espaciales, evaluaron cómo influyen factores como el paisaje, el uso del suelo, el clima y la presencia de otros primates.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que los pequeños fragmentos de bosque pueden tener un enorme valor ecológico. Según el estudio, un mayor número de parches favorece la existencia de subpoblaciones y facilita la persistencia de la especie a largo plazo. Sin embargo, los investigadores aclararon que esto no significa promover la fragmentación de los bosques, sino reconocer la importancia de conservar y reconectar incluso los sectores más pequeños de vegetación nativa.
Además, el trabajo evidenció que la cantidad total de bosque no siempre garantiza mayores densidades de monos carayá. En cambio, la conectividad entre los distintos fragmentos aparece como un factor mucho más determinante para la conservación de la especie.
Los especialistas remarcaron también que el mono carayá cumple un rol ecológico fundamental como dispersor de semillas, ayudando a la regeneración de los bosques subtropicales. Por ello, sostienen que proteger los corredores biológicos y restaurar áreas degradadas resulta esencial para mantener el flujo genético y evitar el aislamiento de las poblaciones.
El estudio fue realizado por el Lic. Rodrigo Bay Jouliá, la Lic. Débora Gilles, la Lic. Florencia Quijano, la Dra. Gimena Illia y el Dr. Martín Kowalewski, junto a la colaboración de investigadores de la UBA, Conicet y la Universidad Nacional de Misiones. Desde el equipo señalaron que ampliar las evaluaciones a otras regiones permitirá comprender aún mejor cómo los cambios del paisaje impactan sobre la conservación de esta especie emblemática de los bosques sudamericanos.