n Por la presente quiero dirigirme a los fieles católicos de Corrientes para poner de manifiesto los gravísimos hechos ocurridos recientemente en Francia.
¿Puede imaginarse blasfemia más insolente y obscena que parodiar la Última Cena del modo que se hizo en la apertura de los juegos olímpicos?
En esa ocasión, Nuestro Señor Jesucristo aparece como una mujer semidesnuda y tatuada, con sus apóstoles, representados como “drag queens” adoptando posturas lascivas.
Se advierte también la presencia de una niña metida en esa escena, que parece sacada de un cabaret homosexual.
Entre tanto, la televisión pública francesa se ufanaba de “una puesta de escena LE-GEN-DA-RIA”, con una desvergüenza que sorprenda.
Las blasfemias continúan pero por razones de respeto, buen gusto y pudor me detengo.
Es preciso que los católicos reaccionemos. Si tenemos en cuenta que el acto fue exhibido por televisión, debe resaltarse que fue publicitado ante 2500 millones de cristianos.
¿Este es el respeto a la libertad del que tanto se ufanan los franceses?
Pregunto: ¿El amor hacia quien nos dio hasta la última gota de su sangre para redimirnos no exige que reparemos esta infame blasfemia?
Termino instando a todos los católicos que desagravien esta ofensa inaudita con oraciones y penitencia. Estoy seguro que Corrientes, asentada sobre la Cruz de los milagros fundadora y bendecida con tantas gracias por Nuestra Sra de Itatí, responderá favorablemente ante este pedido fundado en la caridad y la justicia.
Carlos Alfredo Benítez Meabe DNI 8607521