La ciudad de Corrientes enfrenta un escenario crítico por el aumento sostenido del tránsito en el puente General Belgrano, especialmente en la zona de la avenida Tres de Abril, donde los congestionamientos ya generan demoras, costos económicos y riesgos para la seguridad vial.
Un informe técnico al que accedió este medio advierte que, aun con la construcción del segundo puente Chaco–Corrientes, la situación no mejorará a corto plazo, e incluso podría empeorar por el crecimiento natural del parque automotor.
Más autos, más demoras y más riesgos
Hoy cruzan el puente entre 17.000 y 18.000 vehículos livianos por día, en días hábiles. Cuando entre en funcionamiento el nuevo puente —cuya bajada en Corrientes está prevista en la zona del Riachuelo. este flujo no migrará hacia la nueva traza, porque su función principal será absorber tránsito pesado y de largo recorrido, no el tráfico cotidiano entre ambas capitales.
Tampoco habrá transito derivado del área urbana central de la ciudad de Corrientes, por los mayores costos económicos, (distancia y tiempo), al nuevo cruce.
El informe advierte que, con el tiempo, los embotellamientos sobre el puente y en la avenida Tres de Abril seguirán creciendo. A eso se suman:
El envejecimiento del parque automotor, con mayor probabilidad de fallas mecánicas.
El incremento estacional del verano, cuando el tránsito llega a triplicarse los fines de semana por turistas chaqueños que visitan las playas de la capital y localidades como Paso de la Patria y Empedrado.
Problemas recurrentes para ambulancias que deben ingresar al Hospital Escuela, cuyo acceso se ve bloqueado cuando el tránsito colapsa.
Un ejemplo reciente fue el domingo 5 de enero de 2026, cuando la avenida Tres de Abril quedó completamente frenada desde España hasta el acceso al puente, impidiendo los cruces transversales. Del lado chaqueño, la fila de autos llegó hasta 2 kilómetros antes del peaje de la autovía RN 16.
El impacto en Corrientes: costos económicos y pérdida de calidad urbana
El informe señala que la ciudad de Corrientes es la principal afectada:
los congestionamientos alteran la circulación norte–sur, generan molestias a vecinos y conductores, obligan al Municipio a desplegar operativos especiales de tránsito y multiplican los tiempos muertos, con impacto económico directo.
Por eso propone identificar medidas —estructurales y no estructurales— que permitan mejorar la transitabilidad en el corredor que va desde la rotonda de la Virgen de Itatí (RN 12) hasta la rotonda de la RN 16 y la RP 63, del lado chaqueño.
Propuesta: crear una Unidad de Coordinación del Corredor del Puente
La medida central del proyecto es la creación de una Unidad de Coordinación Unificada, con participación de:
Municipalidad de Corrientes
Dirección Nacional de Vialidad
Gendarmería Nacional
Policías del Chaco y Corrientes
Vialidad Provincial
SENASA
Agencia Nacional de Seguridad Vial
AFIP y ATP
Empresas de mantenimiento del puente
El objetivo sería ordenar los controles en el corredor sin afectar la circulación. Esta Unidad funcionaría del lado chaqueño, cerca del peaje y las balanzas, y sus resoluciones deberían ser obligatorias para todos los organismos intervinientes.
Asimismo, se propone la firma de convenios de colaboración y competencia entre Nación, provincias y Municipio, para ordenar la conservación, el financiamiento y el mantenimiento de la traza urbana de la RN 16 dentro de la ciudad.
Control de cargas: un punto crítico
El proyecto pone especial foco en el control de camiones, una de las principales fuentes de demoras y también de riesgos. Entre las propuestas:
Activar y ampliar estaciones de pesaje en la RN 12, RP 5 y RN 16.
Construir playones para regularizar cargas y derivar camiones fuera de la calzada activa.
Concentrar en un solo espacio todos los controles de Gendarmería, policías, SENASA y organismos fiscales.
Aplicar multas a camiones que crucen con exceso de carga.
Estudiar un peaje diferencial nocturno para camiones (de 2 a 5 de la madrugada), a fin de descomprimir horas pico.
Transporte de sustancias peligrosas
Se recomienda crear un protocolo específico para camiones con cargas peligrosas, incluyendo alertas, controles especiales y la aplicación de tarifas adicionales para cubrir los costos de prevención y respuesta ante incidentes.
Peaje Free Flow: hacia un sistema sin barreras
Otra medida clave es avanzar hacia un sistema de peaje Free Flow, que permita que los vehículos pasen sin detenerse.
El sistema ya funciona en otras rutas del país y se basa en identificación automática, cámaras y cobro electrónico mediante TelePASE, tarjetas o billeteras virtuales.
Con 17.000 a 18.000 vehículos diarios, la implementación de este sistema reduciría tiempos de viaje y evitaría embotellamientos en las cabinas.
A mediano plazo: desalentar el uso del auto particular
El diagnóstico plantea que, en un horizonte cercano, será necesario desincentivar el uso del vehículo particular para atravesar el puente. Entre las alternativas:
Mejorar el transporte público entre ambas capitales.
Realizar estudios de origen–destino.
Incorporar paradas inteligentes con aire acondicionado, asientos cómodos y recorridos que acerquen al pasajero hasta destinos clave como la UNNE, la UTN, el centro de Resistencia y puntos equivalentes en Corrientes.
Conclusión
El tránsito entre Corrientes y Resistencia atraviesa un punto crítico que afecta la vida cotidiana, la economía urbana y la seguridad vial.
La construcción del segundo puente no resolverá por sí sola el problema.
El informe propone una serie de medidas coordinadas, controles eficientes, mejoras tecnológicas y una gestión unificada del corredor para evitar que los congestionamientos, ya severos, sigan creciendo en los próximos años.
(*) Ing. Civil. - Ing. Const.- UNNE. Post Gr. Especialista en Preparación y Evaluación de Proyectos de Inversión. U.T.N. Especialista en Ing. Ambiental UNNE.
Fuente: Antecedente Trabajo FI UNNE. Transitabilidad Pte. Belgrano. - Ing. Benicio Szymula