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El complot de la traición en el libro de Alonso Piñeiro

Por El Litoral

Martes, 26 de diciembre de 2006 a las 21:00
Portada del libro de Armando Alonso Piñeiro, un meticulos trabajo de investigación que bucea en un hecho cumbre del cristianismo.
El historiador Armando Alonso Piñeiro acaba de editar su libro “Yo, Poncio Pilato. El complot de la traición” y es este el título número 84 de su autoría. Ha dedicado la mayor parte de su vida a la investigación histórica argentina, incursionando también en historia medieval, bizantina y europea, folosofía, política argentina e internacional.
En la literatura histórica y religiosa mundial, nunca se ha publicado un libro como este, que presenta una visión totalmente distinta a la conocida durante dos mil años de Poncio Pilato. Aun con sus claroscuros, surge una imagen apasionante del Gobernador de Judea a través de sus cartas al Emperador Tiberio, reproducidas textualmente en la obra.
La única concesión que se ha permitido Armando Alonso Piñeiro, es haber escrito el libro en primera persona “con extremo cuidado en la utilización de las fuentes, la autenticidad del trasfondo histórico de la época y el empleo de palabras preferentemente originadas en latín, el idioma oficial del Imperio Romano”, según refiere en la contratapa del compendio editado por Dunken.
Se publica documentación fidedigna como la sentencia a muerte de Jesucristo firmada por Pilato y la última parte del volumen, es el resultado de más de cuarenta años de estudios del autor sobre las investigaciones científicas realizadas a lo largo del tiempo de la Sábana Santa, el sudario que envolvió a Jesús al ser bajado de la Cruz.
La españolización del latín autoriza a optar por Pilato en vez de Pilatos, que suena incongruente tanto al oído como a la grafía, ya que luego de un breve análisis se desprende que el anterior (Pilatos) corresponde al plural.
“De lo poco que he rescatado de los primeros años de Jesús, sé de su nacimiento en un miserable villorio de Judea, Belén. La infancia transcurrió en otra localidad no menos mísera de Galilea, conocida como Nazaret, que le prestó su grafía al ser conocido luego como el Nazareno o Jesús de Nazaret”. El que habla es ahora Pilato-
“Mi profesión de fe católica”, dice el autor en el prólogo, “no es inconciliable con el razonamiento del historiador. Como podrá apreciarse en el epílogo, cuatro décadas atrás empecé a interesarme profundamente en el misterio del Santo Sudario. Las pruebas científicas de la sindonología y la impotencia de las disciplinas concordantes por explicar los fenómenos existentes en la Sábana, conforman un mosaico fascinante que representa todo un desafío para la crítica historiográfica y científica”, tal señala, sumado a la intuición de la polémica que puede despertar esta documentación que no pretende herir susceptibilidades.

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