El municipio de Corrientes avanza en la implementación de un sistema de videomultas que permitirá detectar infracciones a través de las cámaras de seguridad ya instaladas en la ciudad. La iniciativa, impulsada desde el Concejo Deliberante, apunta a reforzar el control urbano y, principalmente, a generar un cambio en la conducta de los vecinos.
La concejal Gabriela Gauna explicó en Hoja de Ruta que se trata de una ordenanza “innovadora”, ya que aprovecha infraestructura existente para darle valor probatorio a las imágenes captadas en tiempo real. “Las cámaras que hoy tiene la ciudad van a permitir constatar infracciones y avanzar en el labrado de actas, a partir de la intervención de un agente municipal”, señaló.
El sistema funcionará con un esquema de doble control: un operador que visualiza las cámaras y un supervisor que tendrá la facultad de validar la infracción y formalizar el acta. Luego, el procedimiento continuará en el Tribunal de Faltas, que será el encargado de notificar al infractor y garantizar el debido proceso.
Desde el Concejo remarcan que la ordenanza pone especial énfasis en la transparencia y en la rapidez de las notificaciones. “La idea es que el vecino se entere lo antes posible, pueda hacer su descargo y ejercer su derecho de defensa”, indicó Gauna.
En cuanto a su aplicación, aclaró que la normativa no entrará en vigencia de manera inmediata. Primero deberá ser reglamentada por el Ejecutivo municipal, que definirá aspectos clave como los puntos de control, la cantidad de cámaras habilitadas y la modalidad operativa del sistema.
Según se adelantó, la primera etapa estará enfocada en infracciones vinculadas al tránsito —principalmente el cruce de semáforos en rojo— y en problemáticas urbanas como la generación de minibasurales o el arrojo de residuos fuera de horario.
Además, se prevé la instalación de señalización en las zonas monitoreadas y campañas de difusión para informar a los vecinos sobre el funcionamiento del sistema.
Gauna insistió en que el objetivo central no es recaudatorio, sino preventivo. “Si se respetan las normas de convivencia, no hay multas. Lo que se busca es desalentar conductas que hoy son habituales y que afectan la vida en comunidad”, sostuvo.
La concejal también vinculó la medida con un problema más amplio: la conducta social en el espacio público. “Son prácticas que vemos todos los días, desde cruzar en rojo hasta tirar basura en lugares no permitidos. Es una cuestión cultural que requiere controles, pero también concientización”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el proyecto fue trabajado de manera conjunta con distintas áreas del Ejecutivo, el Tribunal de Faltas y concejales de distintos espacios políticos, con el objetivo de garantizar una implementación efectiva.
Con la reglamentación en marcha, el municipio busca avanzar hacia un sistema que combine tecnología, control y educación vial para ordenar el tránsito y mejorar la convivencia urbana en la ciudad.