La “elegida de la Madre” falleció en la madrugada del lunes a sus escasos 37 años, a causa de un cáncer fulminante. Sus restos fueron velados ayer en una empresa funeraria (ubicada sobre calle La Rioja). Luego sus restos fueron llevados al Parque del Recuerdo donde sería sepultada.
Entre quienes la despidieron se encontraban adultos, jóvenes y ancianos, ya que “sus mensajes llegaron al corazón de personas de distintas edades porque se trataba de una espiritualidad abierta” sostuvo Inés, quien acongojada trataba de sobrellevar la pérdida. Además agregó que “la gente se dio cuenta que ella solo fue el medio, pero que Jesús y María son de todos”.
Sus amigos, familiares y seres queridos, en diálogo con El Litoral, la definieron como una mujer noble y transparente. Asimismo detallaron la tarea celestial que sobrellevó por más de una década, recordando que “al principio era una sola oración que después se extendió a lugares lejanos de la Argentina (como ser Misiones, Rosario, Buenos Aires), España e Israel. Se transformó en un mensaje universal”.
Durante su velatorio numerosas voces la retrataron “como una virgen”. Sucede que en el año 1994 Fabiana tuvo la parición divina de la Madre, que a pesar de renegarlo en sus presentaciones iniciales, luego se convirtió en el canal de comunicación entre María y quienes necesitaban de su palabra.
“Era una chica normal, corriente, con sus defectos y virtudes y con posibles manifestaciones sobrenaturales o gracias especiales”, según la describieron quienes la siguen desde sus comienzos.
Según Miguel Benítez, uno de los amigos de la familia, “desde que comenzó a recibir los mensajes recurrió al acompañamiento del Padre José María Di Bárbora”. El sacerdote salesiano -que falleció en junio del año pasado-, se desempeñó como el asesor espiritual de Fabiana ya que ella era fiel al magisterio de la Iglesia.
“Luego de recibir los recados se disponía a transcribirlos y entregarlos al Padre Di Bárbora, quien discernía sobre debía ser publicado”, aseguraron. Es así que la joven publicó seis ediciones que contenían los recados que dirigía María a sus hijos terrenales.
De acuerdo a lo que contaron sus allegados “ella transcribía los mensajes teniendo en cuenta las fechas en que los recibía”, tal como figura en la obra.
“El primero de los mensajes fue recibido el 13 de mayo de 1994, en coincidencia con la celebración de la Virgen de Fátima”, recordaron. Por otro lado, otro de las misiones de Fabiana consistió en impulsar la conformación de “Pequeñísimas Marianas”, espacio en que un grupo de cristianos analizaban e interpretaban lo que la Madre comunicaba en cada una de sus apariciones.
Las locuciones se daban en forma discontinua y tenían relación con temas de la vida cotidiana, con la realidad humana. Según Miguel Benítez “lo que más me impacta es cómo la gente se siente identificada con sus señales, es un amor incondicional”.
Fabiana luchó contra la enfermedad desde enero de este año, aunque pese a ello no vio impedimentos en seguir con su espiritualidad con el objetivo de “profundizar el eje de sus mensajes”, comentó uno de sus amigos. Ayer por la tarde una multitud de personas entre ellos “las pequeñísimas almas de María”, dieron el adiós a la “designada de María”.