“El día después que asumí o sea el 11 de diciembre comencé a trabajar”, manifestó la primera defensora de los vecinos, Mariel Achitte al ser consultada por El Litoral acerca de su nueva función. Destacando que ya recibió consultas pero la mayoría son “cuestiones que no son de mi injerencia pero que de todas maneras los acompaño y asesoro acerca de la dependencia a la que deben acudir”. Mencionando en este punto por ejemplo un conflicto, ya resuelto, que surgió en la Dirección de Rentas como así también cuestiones familiares como violencia familiar, envío de alimentación, entre otros puntos. “Incluso hay mucha gente que me para en la calle y me pregunta como conseguir determinadas cosas”, indicó Achitte, aclarando que “por ahí la gente no tiene bien en claro la función de la Defensoría y si bien lo expliqué en reiteradas oportunidades en las radios, seguramente algunos no lo habrán escuchado así que continuare difundiendo esa información”.
De esta forma, Achitte respondía a una serie de consultas realizadas por este medio sobre como estaba funcionando la primera Defensoría de los Vecinos de Saladas. Pero lo que llamó la atención fue la respuesta que brindó sobre el lugar donde funcionaba el nuevo organismo. “No tengo oficina pero decidí atender en mi casa porque no quiero que después digan que solo voy los 29 a cobrar”, dijo Achitte. En tanto continúo explicando que si bien planteo esa falta de espacio ante el intendente y el anterior Concejo, aún no recibió una respuesta concreta. “Es más presenté una propuesta para alquilar un lugar, que al menos por un tiempo pagaría la mitad con mi sueldo, pero no me aceptaron”, señaló Acchite, quien agregó que “al contrario aprobaron un presupuesto bastante bajo”. Haciendo referencia a que si bien aprobaron casi 30 mil pesos anuales, 25 mil corresponden a sueldos y retenciones, quedando solo 3.800 pesos para solventar los viajes, mobiliarios, servicios de paquetería y otros gastos.
Sin embargo, Achitte destacó que “existe una buena voluntad por parte de varios ediles con los que dialogue y me prometieron que analizarían una alternativa de solución, una de ellas es que la Defensoría funcione en la casa que fue comprada por el Concejo para su sede”. Esta posibilidad sería viable porque si bien el terreno es amplio, permitiendo futuras construcciones, las actuales instalaciones no le permitirían tener un gran espacio para el Concejo.
“Y en el caso de que los ediles decidan mudarse ahora a esa propiedad que adquirieron, las actuales oficinas que ocupan en la Comuna quedarían para la Defensoría de los Vecinos, la Escribanía Municipal y el Juzgado de Faltas”, comentó Achitte, destacando que “cualquiera de las dos propuestas servirían para solucionar la falta de un espacio físico”.
Si bien todavía no recibió ninguna respuesta al respecto, la Defensora de los Vecinos confía que los ediles le cederán algún espacio y que al menos analizarán la posibilidad de ampliar el presupuesto.