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Aquejaba problemas que se ajustaban a sus 92 años y a su vida embanderada en la búsqueda de sus hijos y por sobre todo a la de los nacidos y arrebatados durante el último régimen militar. Alicia Zubasnabar de la Cuadra, con la fortaleza de su Sauce natal, encaró el movimiento de abuelas que bregaron por la aparición de sus nietos. El año pasado había sido galardonada por el Congreso Nacional y definida en ese entonces por la diputada que la nominó como "una mujer con una fuerte estampa correntina".
Le decían Licha y no sólo su sobrenombre sino también su andar inspiraban dulzura. Pero es más conocida por su firmeza en su lucha en años de plomo. Había nacido en el interior correntino en 1915, en Sauce, donde además se casó con Roberto Luis y donde dio nacimiento a sus cinco hijos.
Confiaron en La Plata para asentar el crecimiento de la familia y allí conoció el resto de su vida que se apagó en el mediodía de ayer, una muerte anunciada por los años pero sin dudas pausada por la fuerza misma con la que impulsó una organización pura y civil que hasta ahora recuperó 90 nietos expropiados entre 1976 y 1983.
Poco antes de la irrupción de la última dictadura se llevaron a su hijo Roberto, casi arrancado de sus manos. El horror institucionalizado también se llevó a su hija Elena, la más joven, la que adornadaza su embarazo con su delantal de maestra jardinera. Junto a ella también fue secuestrado su marido y en una comisaría platense vio luz por primera Ana Libertad.
Esa nena -hoy tal vez una mujer- que fue el estandarte de la pelea de Licha y que la llevó a organizar, primero en su casa, nada menos que en el hogar de una correntina, donde juntó a un par de señoras que aparentaban reuniones triviales, de cocina y costura, para que los que manipulaban el país en aquel entonces no sepan que estaban detrás de ellos.
Así nacieron las Abuelas de Plaza de Mayo, hoy en manos de Estela de Carlotto. El fervor de Licha la llevó por el mundo y no terminó nunca. Fue querellante contra el ex capellán Von Wernich, ligado a la desaparición de su yerno, su hija y su nieta, quien el año pasado fue condenado a reclusión perpetua. Poco tiempo después fue laureada en el Parlamento nacional como Mujer Destacada del Año, moción impulsada por la legisladora María Araceli Carmona, quien la definió como "una mujer con una fuerte estampa correntina". También había sido declarada ciudadana ilustre de la capital provincial.
Licha no podía ocultar su pesar. "Tengo la mitad de mi vida desaparecida", decía. Pero sabía que pasó su vida buscándolos. Y más aún, que otros seguirán haciéndolo.