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/Ellitoral.com.ar/ Cultura

Charly y Fito, dos clásicos por uno

ESPECTACULAR. Dos pilares del rock nacional sobre el escenario del anfiteatro Cocomarola.

El acercamiento ya venía anticipándose hace tiempo, un par de recitales en el Gran Rex en 2011, una canción compartida hace unas semanas en un festival al aire libre, el Quilmes Rock, una larga gira recorriendo de orilla a orilla el disco más vendido de la historia del rock argentina, y un reencuentro con el escenario del tótem del rock nacional que fue lento, polémico pero lleno genialidad.
Todo, absolutamente todo fue una preparación para el impresionante show que el sábado a la noche dieron Charly García y Fito Páez, separados y juntos, durante más de cinco horas, en el anfiteatro Cocomarola de Corrientes. Una noche, dos shows, dos leyendas. Por una vez, la publicidad cumplió su promesa. Fue la historia y la actualidad del rock nacional en una noche.
Muy pocos minutos después de las 21.30, comenzaron a escucharse los acordes de “El amor después del amor” de la mano de la banda del rosarino. Fito se hizo esperar y apareció sobre el escenario con un traje negro con parches de cuero, los rulos revueltos y un saludo para la ciudad que lo recibió por segunda vez en dos años.
De allí en adelante, casi sin respirar, atravesó de punta a punta el disco “El amor después del amor”, acompañado por algunas presencias virtuales como Celeste Carballo, Fabi Cantilo y Mercedes Sosa. También se hicieron notar todos los integrantes de la banda, los jóvenes músicos Diego Olivero, Juan Absatz, Dizzy Espeche y Gastón Baremberg; pero sin dudas se destacó la voz aterciopelada, profunda y potente de la cantante colombiana Adriana Ferrer.
Una pausa emotiva a la vorágine del show fue “Pétalo de sal”, oportunidad en la que Fito recordó al Flaco Spinetta y, perdida al final de la canción, apareció esa hermosa voz que tanto se extraña. Luego continuaría con “Sasha, Sissí y el círculo de baba” y en las pantallas replicándose el video que la tenía a Cecilia Roth como protagonista. 
Lo cierto es que más allá de la efectividad y la solvencia para tocar el disco casi de memoria, algunos temas -tal vez los menos populares- no mostraban toda la producción escénica que estuvo presente en otros lugares del país. Lo que lo sacó de la vorágine en la que venía embalado, fue “Un vestido y un amor”; donde escuchó unos acordes desprolijos. Ahí bajó un cambio, se acomodó los rulos y con unas señas siguió sin tregua hasta agotar el disco. Con “A rodar la vida” cerró la primera parte del show. El disco dura 59.28 minutos y Fito lo hizo en 68 minutos. Lo que se dice, un rockero cronometrado.
Se tomó un breve impasse. Se quitó el saco y reapareció en escena con una remera blanca. Más relajado, tranquilo y dispuesto. Y comenzó otra especie de disfrute. Cantó “11 y 6” acompañado por las 10 mil personas que coreaban ese hermoso tema de “Giros”. Luego vendrían “Circo beat”, “Polaroid de locura ordinaria” y el explosivo cierre con “Mariposa tecnicolor”.

60 x 60
Se apagaron las luces y anunciaron que se necesitaba al menos media hora para montar la segunda parte del espectáculo. Los arreglos se hicieron rápido, mientras la cerveza se escurría y toda la puesta teatral del principal referente de la historia del rock argentino, hacía su ingreso al escenario Sosa Cordero. Y así de teatral fue su entrada. Juguetón, divertido y extrovertido, Charly García retornó al Cocomarola, sólo un año y medio después de su última presentación. 
Con guardapolvo de obrero, unas calzas azul eléctrico y su clásica banda “Say no more” en el brazo, tocó durante casi dos horas algunos de los temas que forman parte del triple box “60x60”, que recopila parte de su carrera en la trilogía “La vanguardia es así”, “Detrás de las paredes” y “El ángel vigía”. Este concierto que se viene repitiendo en distintos puntos del país es una celebración a sus seis décadas de vida, y también un poco a su muerte y resurrección. El mismo se encargó toda la noche de dictar titulares. Con ironía habló de su “recuperación”, de que “se lo ve bien, lúcido” y toda una ristra de frases para divertir(se) con (y de) el público. 
La banda The Prostitution acompañó a Charly con instrumentos de orquesta que incluyen bandoneón, violines y una variada gama de elementos de percusión, que incluían a un maniquí. Juntos repasaron temas como “Demoliendo hoteles”, “Yendo de la cama al living”, “Influencia”, “Vicio” y “La grasa de las capitales”, atravesando toda la discografía desde Nito Mestre hasta “Asesíname”.

Juntos
Para cerrar el recital, cerca de las 2 de la mañana, Charly y Fito salieron juntos al escenario con todos los músicos de ambas bandas, e interpretaron “Desarma y sangra”, “Ciudad de pobres corazones”, “No se va a llamar mi amor”, “Cerca de la revolución”, “Fanky” y “Canción para mi muerte”. Y los aliados se fueron todos contentos.

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