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La antesala del éxito

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El glorioso 1988 tampoco comenzó de la mejor manera para Mandiyú. Fueron 2 empates, contra Atlético Tucumán y el otro y más preocupante contra el “Lobo Jujeño”, que ya estaba último. Pero esto antecedió a uno de los mejores momentos de los correntinos.
Consecutivamente se derrotó a Los Andes, Colón, Almirante Brown y a Douglas Haig. Fueron nada menos que 4 victorias consecutivas, que se cortaron con un 0-2 de local frente a Huracán, que también cortó un invicto de 12 jornadas.
La senda victoriosa se retomó de la mejor manera, ganando en el superclásico contra For Ever, en Chaco. Fue un 3 a 1 con un doblete de Marrero. Pero la regularidad no se mantuvo y llegaron cuatro empates en fila un 1 a 1 de local ante Defensa y Justicia, un 0 a 0 en La Pampa en el encuentro contra Ferro y seguidos por un 2 a 2 ante Chacarita y un 1 a 1 en Santiago del Estero.
A esa altura, con 34 fechas transcurridas Mandiyú seguía peleando bien arriba junto con Cipolletti y Quilmes y era sabido que uno de los tres iba a ser el campeón, ya que el segundo lote de equipos estaba a 7 puntos, que era una diferencia más que considerable y casi imposible de descontar en 8 partidos. Todo se iba a comenzar a definir en las siguientes fechas.
En la fecha 35, los correntinos salieron de sus 4 empates consecutivos con un histórico 7 a 0 frente a Deportivo Maipú de local, que con el paso de los años sería la más grande diferencia que le sacó en un partido en todos los años de presencia nacional de los algodoneros. Pero en esa jornada Quilmes venció a Italiano y todo seguía igual, con los bonaerenses 1 punto arriba.
La siguiente jornada, todo pareció complicarse. Un empate en 1 frente a Temperley, más una buena victoria de Quilmes en Pergamino hicieron que se despeguen más en la tabla, generando gran preocupación en los correntinos.  
La 37 pasó sin mayores modificaciones, los punteros ganaron, y en la posterior la historia comenzó a torcerse. Mandiyú obtuvo un revitalizador triunfo en Buenos Aires jugando contra Italiano, pero Quilmes empató en 0 en su visita a Huracán y los correntinos se despegaron en la punta.
En la 39 los dos triunfaron, Quilmes frente a Lanús y los verdes frente a Guaraní y la clave estuvo en la fecha siguiente, cuando los algodoneros recibieron una mano del equipo menos pensado. Los correntinos igualaron sin goles a Lanús y los cerveceros perdieron en Chaco, contra For Ever, los eternos rivales de Mandiyú que se despegaron a 3 puntos, que serían indescontables hasta el final del campeonato.

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La antesala del éxito

Mandiyú se mostró como un equipo muy ordenado durante todo el torneo.
Mandiyú se mostró como un equipo muy ordenado durante todo el torneo.
El glorioso 1988 tampoco comenzó de la mejor manera para Mandiyú. Fueron 2 empates, contra Atlético Tucumán y el otro y más preocupante contra el “Lobo Jujeño”, que ya estaba último. Pero esto antecedió a uno de los mejores momentos de los correntinos.
Consecutivamente se derrotó a Los Andes, Colón, Almirante Brown y a Douglas Haig. Fueron nada menos que 4 victorias consecutivas, que se cortaron con un 0-2 de local frente a Huracán, que también cortó un invicto de 12 jornadas.
La senda victoriosa se retomó de la mejor manera, ganando en el superclásico contra For Ever, en Chaco. Fue un 3 a 1 con un doblete de Marrero. Pero la regularidad no se mantuvo y llegaron cuatro empates en fila un 1 a 1 de local ante Defensa y Justicia, un 0 a 0 en La Pampa en el encuentro contra Ferro y seguidos por un 2 a 2 ante Chacarita y un 1 a 1 en Santiago del Estero.
A esa altura, con 34 fechas transcurridas Mandiyú seguía peleando bien arriba junto con Cipolletti y Quilmes y era sabido que uno de los tres iba a ser el campeón, ya que el segundo lote de equipos estaba a 7 puntos, que era una diferencia más que considerable y casi imposible de descontar en 8 partidos. Todo se iba a comenzar a definir en las siguientes fechas.
En la fecha 35, los correntinos salieron de sus 4 empates consecutivos con un histórico 7 a 0 frente a Deportivo Maipú de local, que con el paso de los años sería la más grande diferencia que le sacó en un partido en todos los años de presencia nacional de los algodoneros. Pero en esa jornada Quilmes venció a Italiano y todo seguía igual, con los bonaerenses 1 punto arriba.
La siguiente jornada, todo pareció complicarse. Un empate en 1 frente a Temperley, más una buena victoria de Quilmes en Pergamino hicieron que se despeguen más en la tabla, generando gran preocupación en los correntinos.  
La 37 pasó sin mayores modificaciones, los punteros ganaron, y en la posterior la historia comenzó a torcerse. Mandiyú obtuvo un revitalizador triunfo en Buenos Aires jugando contra Italiano, pero Quilmes empató en 0 en su visita a Huracán y los correntinos se despegaron en la punta.
En la 39 los dos triunfaron, Quilmes frente a Lanús y los verdes frente a Guaraní y la clave estuvo en la fecha siguiente, cuando los algodoneros recibieron una mano del equipo menos pensado. Los correntinos igualaron sin goles a Lanús y los cerveceros perdieron en Chaco, contra For Ever, los eternos rivales de Mandiyú que se despegaron a 3 puntos, que serían indescontables hasta el final del campeonato.