A siete años de su cierre definitivo, avanza la demolición del emblemático ex Cine Colón. En su lugar se construirá una nueva galería comercial. La nostalgia de aquellos carteles de los últimos estrenos será sustituida por la fiebre consumista que generen las ofertas en el paseo de compras a estrenar.
Tras 7 años de permanecer vallado y ocupando un lugar preponderante para el cotillón de campaña política, que con carteles de toda índole borró el rastro de la histórica sala de estrenos, El Litoral pudo confirmar que avanza la demolición del edificio de 9 de julio para erigir una galería comercial.
Según consta en el cartel de especificación de obra, la demolición cuenta con el visto bueno de la Municipalidad de Corrientes desde mayo de 2012 y el propietario es la compañía XUP SA, que declaró ante la Afip un domicilio en Carlos Pellegrini 1949. Su actividad principal es la construcción, reforma y reparación de edificios. Declararon una facturación estimada en 1 millón de pesos y 5 empleados.
El edificio, en plena etapa de demolición, forma parte de del registro de “Patrimonio Comercial” de la ciudad de Corrientes, cuyo objetivo es que futuras explotaciones comerciales respeten las condiciones arquitectónicas del inmueble.
La función del registro, creado en 2006, es buscar acordar con los propietarios que la continuidad de la explotación comercial de esos edificios se haga sin dañar su fachada original ni su identidad paisajística. Se desconoce si hubo acuerdo respecto de la suerte del ex Cine Colón e inclusive si el registro permanece vigente.
El Colón cerró en agosto de 2007, tras 65 años de trayectoria por un fallo del Superior Tribunal de Justicia que decidió no seguir extendiendo el conflicto por un pago de deudas que tenía la administración de las salas.
La antigua sala de calle 9 de Julio, transformada desde hace un lustro en un complejo cinematográfico, fue la última sobreviviente de un tiempo de gloria en el que el cine era una institución social.
Fue inaugurado en 1942 por la familia Liotti cuando el denominado séptimo arte tuvo un extraordinario crecimiento en el mundo y, en particular, en la Argentina.
El Colón fue el último vestigio de una época gloriosa protagonizada por los proyectores, pero no fue el único ya que antes cerraron sus puertas el Cine Rex (por calle Junín casi Catamarca); el Itatí (por calle Yrigoyen frente a la plaza Libertad); el Corrientes (por calle Córdoba casi Junín) y el San Martín (por avenida 3 de Abril y Alberdi). La mayoría sucumbió a un mismo destino: clausurar las salas y pantallas gigantes, para convertirse en salas comerciales del siglo XXI.