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Nieve y brillo en las colmadas tribunas

Las nieves en aerosol se agitan con intensidad para ser lanzadas al cielo, a la persona que está al lado o a unos pocos centímetros de distancia. Hay sonrisas y carcajadas largas en la noche. Las mayoría de las chicas llevan toallas de mano para secarse el rostro mientras los hombres se escurren la nieve con su propia ropa.
El sábado último fue la noche más concurrida de los Carnavales Correntinos 2017. Hubo un marco excepcional, único e irrepetible de lo que deja el presente año. La presencia de Diego Armando Maradona se llevó la atención del público y de los comparseros que en más de una oportunidad interrumpían su paso para saludarlo o pedir un autógrafo, una foto o estrechar su mano. Durante el paso de las comparsas o las agrupaciones musicales, el centro de atención está puesto en la Escuela de Samba, ahí todos concentran sus miradas y sus deferencias.
En las tribunas bailan, saltan, se abrazan, extienden sus brazos al cielo o aplauden al ritmo de la música. Todos cantan y bailan en el lugar. El público se deja guiar por los animadores de los carros musicales y si estos ordenan sentarse todos se sientan para después explotar en saltos y nieves al cielo.  Los vendedores ambulantes de nieve y gorros hacen malabares para pasarse entre medio del público.
Arrojar nieve al cielo o a las personas de al lado es un juego de chicos, jóvenes y grandes. Todos se cambian en una sonrisa y una alegría que se disfruta, se siente, se respira, se contagia en abrazos o nieves cómplices. Las purpurinas se propagan en el ambiente para iluminar rostros y cuerpos de comparseros y público en general.
La presencia de Maradona concentró mucha atención durante toda la noche. El 10 llegó minutos después de las diez de la noche, y casi al instante comenzaron a llevarles remeras y gorros para que deje su firma. Los guardias le acercaban los objetos de la tribuna de enfrente. Un periodista local logró tener una entrevista y tras el hecho se le cayó su celular, pero su alegría era tan expansiva que ya no importaba la pantalla hecha añicos, sino el abrazo, el saludo y la entrevista con el 10.
La noche se hizo larga, la alegría y la felicidad parecían no tener fin, hasta que el desfile de la última comparsa cerró el telón del día sábado en su máximo esplendor.

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Nieve y brillo en las colmadas tribunas

Las nieves en aerosol se agitan con intensidad para ser lanzadas al cielo, a la persona que está al lado o a unos pocos centímetros de distancia. Hay sonrisas y carcajadas largas en la noche. Las mayoría de las chicas llevan toallas de mano para secarse el rostro mientras los hombres se escurren la nieve con su propia ropa.
El sábado último fue la noche más concurrida de los Carnavales Correntinos 2017. Hubo un marco excepcional, único e irrepetible de lo que deja el presente año. La presencia de Diego Armando Maradona se llevó la atención del público y de los comparseros que en más de una oportunidad interrumpían su paso para saludarlo o pedir un autógrafo, una foto o estrechar su mano. Durante el paso de las comparsas o las agrupaciones musicales, el centro de atención está puesto en la Escuela de Samba, ahí todos concentran sus miradas y sus deferencias.
En las tribunas bailan, saltan, se abrazan, extienden sus brazos al cielo o aplauden al ritmo de la música. Todos cantan y bailan en el lugar. El público se deja guiar por los animadores de los carros musicales y si estos ordenan sentarse todos se sientan para después explotar en saltos y nieves al cielo.  Los vendedores ambulantes de nieve y gorros hacen malabares para pasarse entre medio del público.
Arrojar nieve al cielo o a las personas de al lado es un juego de chicos, jóvenes y grandes. Todos se cambian en una sonrisa y una alegría que se disfruta, se siente, se respira, se contagia en abrazos o nieves cómplices. Las purpurinas se propagan en el ambiente para iluminar rostros y cuerpos de comparseros y público en general.
La presencia de Maradona concentró mucha atención durante toda la noche. El 10 llegó minutos después de las diez de la noche, y casi al instante comenzaron a llevarles remeras y gorros para que deje su firma. Los guardias le acercaban los objetos de la tribuna de enfrente. Un periodista local logró tener una entrevista y tras el hecho se le cayó su celular, pero su alegría era tan expansiva que ya no importaba la pantalla hecha añicos, sino el abrazo, el saludo y la entrevista con el 10.
La noche se hizo larga, la alegría y la felicidad parecían no tener fin, hasta que el desfile de la última comparsa cerró el telón del día sábado en su máximo esplendor.