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Jueves 14de Noviembre de 2019CORRIENTES31°Pronóstico Extendidoclima_parcial

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Vejez positiva

Por José Ceschi

¡Buen día! Hay viejitos que tienen siempre el humor a flor de piel.
Un periodista visita a la anciana señora que ha llegado a los cien años. “¿Cómo se siente al comenzar su segundo siglo de vida?”. La nona lo mira con aire divertido y le responde, con absoluta seguridad: “Me siento mucho más segura sobre mis piernas que cuando comencé el primero...”.
De mis archivos rescaté este “Decálogo para no sentirse viejo”, elaborado por Francisco Heriberto Orellano y que puede servirnos a todos. A todos los viejitos, digo:
1) Para envejecer bien, es preciso iniciarlo lo antes posible, mediante una mentalización adecuada.
2) No cruzarse nunca de brazos, a pesar de la jubilación.
3) Mantenerse erguido. Las espaldas encorvadas nos avejentan más.
4) Evitar los artificios para tapar las clásicas “patas de gallo” y las inevitables arrugas.
5) No cansar a los demás con historias repetidas y la vieja cantinela de que “todo tiempo pasado fue mejor”.
6) Atender a los signos exteriores de la edad. No romper el espejo cuando nos señala inexorablemente que ya vamos para viejos.
7) No lloriquear. Un ocaso es tan bello como una aurora.
8) No temerle tanto al frío. En el Caribe hay más posibilidades de morir que en Groenlandia.
9) Depender lo menos posible de los demás. Mientras podamos, bastémonos por nosotros mismos. Si podemos, vayamos sin bastón...
10) Ser optimista. Impresiona mejor un “viejo” contento que un joven “amargado”.

El optimismo es clave. Al respecto, una pequeña historia de la vida real. La trabajadora social entrevista a un viejito vivaracho de 96 años. “¿Usted tuvo una niñez feliz?”, le pregunta ella. La respuesta inesperada: “Hasta ahora todo va bien...”.
Obviamente, la juventud no es cuestión de años, sino de ánimo.
¡Hasta mañana!

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Vejez positiva

Por José Ceschi

¡Buen día! Hay viejitos que tienen siempre el humor a flor de piel.
Un periodista visita a la anciana señora que ha llegado a los cien años. “¿Cómo se siente al comenzar su segundo siglo de vida?”. La nona lo mira con aire divertido y le responde, con absoluta seguridad: “Me siento mucho más segura sobre mis piernas que cuando comencé el primero...”.
De mis archivos rescaté este “Decálogo para no sentirse viejo”, elaborado por Francisco Heriberto Orellano y que puede servirnos a todos. A todos los viejitos, digo:
1) Para envejecer bien, es preciso iniciarlo lo antes posible, mediante una mentalización adecuada.
2) No cruzarse nunca de brazos, a pesar de la jubilación.
3) Mantenerse erguido. Las espaldas encorvadas nos avejentan más.
4) Evitar los artificios para tapar las clásicas “patas de gallo” y las inevitables arrugas.
5) No cansar a los demás con historias repetidas y la vieja cantinela de que “todo tiempo pasado fue mejor”.
6) Atender a los signos exteriores de la edad. No romper el espejo cuando nos señala inexorablemente que ya vamos para viejos.
7) No lloriquear. Un ocaso es tan bello como una aurora.
8) No temerle tanto al frío. En el Caribe hay más posibilidades de morir que en Groenlandia.
9) Depender lo menos posible de los demás. Mientras podamos, bastémonos por nosotros mismos. Si podemos, vayamos sin bastón...
10) Ser optimista. Impresiona mejor un “viejo” contento que un joven “amargado”.

El optimismo es clave. Al respecto, una pequeña historia de la vida real. La trabajadora social entrevista a un viejito vivaracho de 96 años. “¿Usted tuvo una niñez feliz?”, le pregunta ella. La respuesta inesperada: “Hasta ahora todo va bien...”.
Obviamente, la juventud no es cuestión de años, sino de ánimo.
¡Hasta mañana!