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Inmigración irregular en el Mediterráneo

La negativa de Salvini a que los buques militares europeos desembarquen en puertos italianos a los rescatados ha hecho inútil la misión Sophia, la gran operación militar de la UE para combatir la migración irregular en el Mediterráneo central, está muerta. La negativa de Matteo Salvini a desembarcar en puertos italianos a los náufragos rescatados por los buques militares europeos la ha hecho inviable. Los representantes de los 28 se reunieron este lunes en Bruselas para certificar su defunción o aprobar una última prórroga hasta el 30 de junio, pedida por Irlanda con el fin de evitar el bochorno de liquidarla antes de las elecciones europeas. Pero Italia se niega incluso a la moratoria.
El ambicioso objetivo con el que nació la Operación Sophia en 2015 -desmantelar las mafias que trafican con seres humanos desde las costas libias hacia Europa- no se ha cumplido, pero el cierre a cal y canto de los puertos italianos la ha dejado fuera de juego. La legislación internacional obliga a los buques militares a rescatar a las personas que se encuentren en situación de riesgo en altamar. Para evitar esa situación, el mando de la Operación Sophia, cuyo cuartel general se encuentra en Roma (Italia), dirige a los buques europeos hacia zonas alejadas de los lugares donde pueden tropezarse con barcos cargados de inmigrantes, por lo que tampoco pueden combatir a las mafias. “Es una pérdida de tiempo y dinero”, sentencia un mando militar.

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Inmigración irregular en el Mediterráneo

La negativa de Salvini a que los buques militares europeos desembarquen en puertos italianos a los rescatados ha hecho inútil la misión Sophia, la gran operación militar de la UE para combatir la migración irregular en el Mediterráneo central, está muerta. La negativa de Matteo Salvini a desembarcar en puertos italianos a los náufragos rescatados por los buques militares europeos la ha hecho inviable. Los representantes de los 28 se reunieron este lunes en Bruselas para certificar su defunción o aprobar una última prórroga hasta el 30 de junio, pedida por Irlanda con el fin de evitar el bochorno de liquidarla antes de las elecciones europeas. Pero Italia se niega incluso a la moratoria.
El ambicioso objetivo con el que nació la Operación Sophia en 2015 -desmantelar las mafias que trafican con seres humanos desde las costas libias hacia Europa- no se ha cumplido, pero el cierre a cal y canto de los puertos italianos la ha dejado fuera de juego. La legislación internacional obliga a los buques militares a rescatar a las personas que se encuentren en situación de riesgo en altamar. Para evitar esa situación, el mando de la Operación Sophia, cuyo cuartel general se encuentra en Roma (Italia), dirige a los buques europeos hacia zonas alejadas de los lugares donde pueden tropezarse con barcos cargados de inmigrantes, por lo que tampoco pueden combatir a las mafias. “Es una pérdida de tiempo y dinero”, sentencia un mando militar.