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La realidad supera la ficción

“La historia vuelve a repetirse…” desgarra un tango, pero en la política como en la vida muchas veces no son casualidades, sino causalidades: recuperar el poder que es igual a inmunidad vecina de impunidad.

Por Adalberto Balduino

Especial para El Litoral

Cuando alguien exclama: “Que Dios nos ayude”. No solamente está formulando súplica, sino nos está diciendo que ni “la platita” escapará por el cráter infernal de los temblores del Estado. Esto, como alguien que la vivió, es poner nuevamente en pantalla la memoria del vino moscato, la sidra y el pandulce, descaradamente con las fotos demagógicas de cada uno de los esposos benefactores. Más que publicidad subliminal, era campaña abierta que los argentinos éramos conminados a digerir la publicidad por la fuerza de ese gobierno de turno. Ahora, de pronto, cuando la pandemia nos encerraba con miles de restricciones, de buenas a primeras cuando sonó la alarma el último 12 de setiembre, cuando “la rebelión de los pobres”, todo quedó librado a un país supuestamente feliz, regalando todo, haciendo todo y mucho más de lo que entonces fortaleció las urnas, aunque la dignidad sea comprada, con la predisposición del fanatismo que a pesar de todo, siempre entrega lo último que tiene como preciado orgullo de obsecuencia y sumisión.

Abrir los ojos hoy, es volvernos a ubicar mucho tiempo atrás, cuando en marzo de 1949, Raúl Alejandro Apold era nombrado Subsecretario de Prensa y Difusión. La autora, Silvia Mercado, lo ubica en su libro como: “El inventor del peronismo. Raúl Apold, el cerebro oculto que cambió la política argentina”. Fue el generador de todas las consignas, el mensaje omnipresente en todos los actos, medios, a través de lecturas, símbolos, actitudes por mínimas que fueran pero que demostraron lo que se pretendía hacer como lo expresa textualmente el método empleado, conforme el Curso de Conducción Política dictado entonces en la Escuela Superior del partido gobernante: “Crear un clima, una conciencia  y un campo de cultivo tan agresivamente prevenido y armando de autodefensas ante las maniobras y las tácticas opositoras que estas de manifestarse, lejos de prender y arrastrar una parte del Pueblo, fundiendo la oposición sistemática  con fracciones de descontentos ocasionales, aísle a la oposición, la muestre en su total desnudez, y así aislada del Pueblo y desnuda de disfraces, pueda ser señalada como enemiga del bienestar de los argentinos y de nuestras perspectivas de grandeza nacional”. Esto lo expresó el propio Presidente Perón a cargo de la charla, transcripto en el libro de mención. Hoy, a pesar que el cono del cráter amenaza con un río de lava, repiten ante la desesperación la historia de las dádivas interesadas y doblan la jugada en todo el frente posible donde arañar votos, que reviertan una doliente realidad: la rebeldía de las clases marginadas, donde hoy en realidad convergen todas las clases no una sola, incluida la clase media para abajo, todas hechas bolsa. Sino la suma de una Argentina importante que hizo oír su voz. Para dar un giro optaron por la lógica desesperada, que los muchachos comiencen a cumplir horario con la convocatoria diaria que el gabinete se reúna a rajatabla a partir de las 7 horas. 

Es como un viejo colchón puesto al sol, se lo da vuelta para que las espaldas duelan menos, trabajando a prisa, cambiando cuanto se les antoje en un golpe de magia, denigrando la figura presidencial en reproches públicos para que todos se den por enterados quién tiene el poder, más renuncias caídas de sorpresas cuyos intercambios han sido digitados por una autoridad subalterna, en línea directa por debajo de Alberto. Todo esto ya pasó o aparenta que pasó, porque fue tan tremendo el topetazo, en falta de respeto, primero. Porque poder compaginar mentalmente, cuesta. Es armar lo imposible en el menor tiempo que sea capaz de dar batalla; no importan los costos, a estas alturas los miramientos, los detalles, no cuentan, solamente los resultados. 

Leyendo algunos conceptos que sobre el populismo analiza la Fundación Libres de México, heredera de la tradición y el ánimo de la revista “Vuelta”, fundada por el Premio Nobel, el mejicano Octavio Paz, expresa: “El populismo empieza cuando los más lúcidos renuncian a decir la verdad frente a las fantasías ideológicas que halagan a la mayoría por miedo a ser impopulares y que les señalen con el dedo”. Otra idea esclarecedora: “El populismo necesita un enemigo obsesivo y omnipresente al que culpar de todas las desgracias...”. Y, una, muy contundente: “El populismo desprecia el orden legal democrático vigente para sustituirlo por una supuesta voluntad popular directa que emana de la indiscutible legitimidad de su casa. Por eso no dudan en usar de modo discrecional los fondos públicos que controlan”. Si uno haya estado dormido por mucho tiempo y despertara, comprobaría que nada ha cambiado. Es peor aún, porque exacerbado hoy los ánimos, las posibilidades no tienen contención, pues se han cruzado tantas veces los límites de lo permitido que una vez más ya no importa. Lo malo es vanagloriarse que hasta la dignidad ha podido comprarse, como en un espantoso trueque de la razón. 

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