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Stanovnik presidió una misa virtual por el Miércoles de Ceniza

El arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, presidió ayer la tradicional misa por el Miércoles de Ceniza en la iglesia Catedral, la cual fue transmitida en vivo por redes sociales debido a las restricciones por la pandemia. En la oportunidad, el monseñor habló de la conversión para “salir del círculo vicioso del propio yo y liberarse de ese contagioso egoísmo”, antes del inicio de la Cuaresma.

“Conversión es la palabra clave para entrar en el tiempo de Cuaresma que iniciamos hoy. Conversión significa cambiar de rumbo y orientar la propia vida hacia Dios y hacia los demás, es decidirse a salir del círculo vicioso del propio yo y liberarse de ese contagioso egoísmo que esclaviza a la persona, la aísla y finalmente termina por destruirla”, afirmó Stanovnik. En ese sentido, señaló que al inicio de la Cuaresma, “Jesús nos invita a prepararnos con él para celebrar la Pascua” y “nos recuerda que el camino es exigente porque es necesario morir a una vida centrada en nosotros mismos y orientarla hacia Dios y hacia los hermanos”.

“Elegir acompañarlo en esa subida es creer que el amor es más fuerte que el odio, la venganza, el resentimiento y la indiferencia, que ser fraterno no excluye absolutamente a nadie y por ningún motivo, que el camino de la verdadera justicia empieza desde el perdón y la misericordia e incluye la reparación. Por eso, conversión es mucho más que un pequeño retoque sobre algún sentimiento malo o alguna conducta impropia que debo corregir. Se trata de darle una dirección evangélica a la integralidad de la propia vida”, continuó.

En esa línea, advirtió que “hay que estar atentos a no maquillar la conversión con algunas acciones externas que nos dejen tranquilos. El maligno sabe muy bien que el peor enemigo que tenemos somos nosotros mismos, por eso nos ofrece algunas satisfacciones para disfrazar los peligros”.

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