Un estudio realizado en Corrientes sobre el papel de la proteína HLA-G durante los embarazos, así como en los abortos, contribuye al argumento de “la existencia del paciente fetal como otro ser humano diferente a la madre”. Se trata de un argumento vinculado a los movimiento provida de la provincia.
Los resultados de esta investigación fueron publicados la semana pasada, en el volumen 41 de la Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne).
El trabajo, denominado “Papel de la proteína HLA-G en la inducción de tolerancia central materna”, fue realizado por los estudiantes Augusto Capellino y María Figueroa, con la asesoría del director del Instituto de Medicina Regional de la Unne, Luis Merino.
“La HLA-G es una proteína de gran importancia en la fisiología y en la fisiopatología del desarrollo embriológico y de la inmunología materno-fetal, ya que de ella depende el éxito de la implantación del blastocisto y lograr un embarazo a término”, señalan los investigadores.
También reconocen que, al ser un tema de reciente investigación y relevancia clínica, son necesarias más investigaciones para dilucidar sus posibles aplicaciones terapéuticas en la obstetricia, la inmunología y en la oncología, entre otras áreas.
Capellino también es activista provida y de la vigilia “40 días por la vida”, una campaña internacional para evitar abortos mediante la oración. Desconfía de los recursos económicos del sistema sanitario para divulgar investigaciones sobre aborto. “Los que los hacemos en contra lo hacemos casi por vocación”, dijo a El Litoral.
Embarazos
Se le ha asignado un papel a la proteína HLA-G en un número creciente de patologías diferentes, incluido el cáncer, la infección por virus, la autoinmunidad y en los trasplantes de órganos. Sin embargo, los investigadores de la Unne se han centrado en el papel de la HLA-G que se ha estudiado más ampliamente en relación con el embarazo.
La carencia de esta proteína es usual en los abortos espontáneos, los fallos de la implantación de la fertilización in vitro y en las complicaciones del embarazo.
Históricamente, el feto se considera un semi-aloinjerto ya que expresa genes tanto de la madre como del padre. Y los aloinjertos son tejidos, células u órganos trasplantados entre individuos genéticamente diferentes de la misma especie.
Sin embargo, los investigadores de la Unne se interrogan por qué no somos rechazados inmunológicamente por nuestras madres.
Es que en el embarazo, el sistema inmune de la madre debe desempeñar un papel dual; por un lado, el sistema inmunológico materno debe estar activo y alerta para proteger tanto a la madre como al feto de los patógenos, mientras que por otro lado debe estar reprimido o regulado de manera que se tolere la presencia del feto semi-alogénico, a pesar de expresar aloantígenos paternos.
La investigación consistió en la revisión de 12 artículos científicos publicados en los últimos años, que abordan a la proteína HLA-G, la inmunología y la tolerancia central. Además, recibió el aval del comité evaluador de la revista, junto con la asesoría de Merino.
(IB)