El secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Alfredo González, dialogó con Hoja de Ruta sobre el informe del organismo que comunica que las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 5,6% en febrero y aseguró que el sector enfrenta un escenario complejo marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el avance de la informalidad.
“El descenso en las ventas es algo que lamentablemente se viene repitiendo desde hace años. La situación es heterogénea entre los rubros, pero la mayoría está traccionando hacia la baja”, explicó.
Según señaló, uno de los factores que más impacta en el comercio formal es la competencia de productos ingresados al país por vías informales. En ese sentido, mencionó tanto el contrabando como el ingreso de mercadería desde el exterior que luego se comercializa fuera del circuito formal.
“El problema es que esos productos terminan compitiendo con quienes estamos dentro de la formalidad comercial en Argentina”, afirmó.
González también cuestionó la presión impositiva que enfrentan las empresas. “Competimos con una mochila de más de 170 impuestos y una presión tributaria que ronda el 55%, mientras que en países vecinos es cercana al 30%. Así es muy difícil competir”, sostuvo.
El peso de las pymes en la economía
El dirigente remarcó además el rol central que tienen las pequeñas y medianas empresas en la estructura productiva del país.
De acuerdo con los datos de CAME, el 99% de las empresas argentinas son pymes y cerca del 73% corresponde a emprendimientos con entre uno y diez empleados. En conjunto, generan alrededor del 60% del empleo privado del país.
“Somos un sector enorme y un gran generador de trabajo, pero no siempre se dimensiona la importancia que tiene el empresariado pyme en la economía argentina”, señaló.
Mercado interno estancado
En ese contexto, González advirtió que la recuperación económica todavía no llega al mercado interno, del cual dependen la mayoría de las pequeñas empresas.
“Hoy los sectores que traccionan la macroeconomía son la energía, la minería o el agro, pero no son los que generan mayor empleo ni los que derraman rápidamente en la economía cotidiana”, explicó.
Además, alertó sobre el crecimiento de la informalidad, que según estimaciones ya abarca cerca del 50% de la microeconomía argentina.
“Si no se generan condiciones para sostener a las pymes, muchas terminan pasando a la informalidad. Eso significa menos recaudación para municipios, provincias y Nación”, indicó.
Finalmente, el dirigente sostuvo que desde el sector empresario mantienen el diálogo con el Gobierno nacional, aunque reconoció que hoy no existe un programa productivo específico para las pequeñas y medianas empresas.
“Esperamos que cuando la macroeconomía logre estabilizarse también pueda empezar a mejorar la economía real, la del día a día”, concluyó.