River Plate recobró la memoria y, tras la caída en el superclásico ante Boca Juniors, se recuperó en Florencio Varela, donde ayer derrotó por 2 a 1 a Defensa y Justicia, en un partido correspondiente a la octava fecha de la Copa de la Liga Profesional.
El Millonario hizo gala de su mejor eficacia para vencer al Halcón, que desperdició claras situaciones para convertir, principalmente, en la etapa inicial. Con este resultado, los dirigidos por Marcelo Gallardo quedaron en la segunda posición de la zona A del certamen por detrás de Racing Club.
La primera mitad estuvo plagada de emociones y buen fútbol. En los primeros minutos, los de Marcelo Gallardo manejaron la pelota, pero en los últimos metros no lograron la claridad necesaria. Con el correr de los minutos, el dueño de casa entró en partido y contó con tres situaciones muy nítidas de peligro, pero la eficacia no llamó a su puerta.
Del otro lado, Enzo Fernández estalló la pelota contra el travesaño. Fue un presagio de lo que minutos más tarde iba a suceder, ya que el ex Halcón encaró en profundidad por la izquierda y cuando pisó el área rival, sacó un potente zurdazo que se metió contra el caño derecho de Unsain.
Ya en el complemento la tónica del partido no cambió. Los de Núñez dominaron, pero ambos conjuntos tuvieron chances claras. El que pegó fue River, cuando Simón recibió afuera del área, giró y sacó un derechazo contra el caño derecho para poner el 2 a 0.
Sin embargo, Defensa y Justicia achicaría diferencias enseguida. Bou remató, la pelota le pegó a Casco, y luego nuevamente a él, para elevarse y superar la estirada de Armani. En primera instancia Loustau cobró offside del delantero a instancia de su asistente, pero gracias a la intervención del VAR, el tanto fue convalidado.
De allí hasta el final el marcador se mantuvo abierto, aunque Unsain se erigió en figura, junto con Simón y Fernández por el lado del vencedor, al desbaratar varios remates de los atacantes del Millonario, que aprovechó la desesperación del rival y supo manejar con criterio la pelota para erigirse en un cabal ganador en un verdadero partidazo.