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Recibió un trasplante de médula y fundó una organización para sumar donantes

La donación le dio a Adriana una segunda oportunidad y ahora busca que el registro de voluntarios crezca en la provincia junto con “Correntinos hasta la médula”.
 

Por El Litoral

Domingo, 12 de junio de 2022 a las 01:00

Iriel Amancay Reyes Beyer
De la Redacción

Adriana Ayala tiene 36 años y en julio se cumplirán 13 años de que recibió un trasplante de médula osea. La experiencia la llevó a fundar la ONG “Correntinos hasta la médula”, que trabaja hace más de 10 años en la difusión y concientización de este acto solidario.
Cuando tenía 14 años fue diagnosticada con leucemia, también conocida como cáncer en los tejidos de la sangre, lo que la llevó durante muchos meses a recorrer los pasillos del Hospital Juan Pablo II de la ciudad de Corrientes.
“El entendimiento sobre la importancia de donar sangre empezó allí. Antes de poder estar lista para el tratamiento de quimioterapia pasé tres semanas internada recibiendo transfusiones para estabilizar mi salud”, contó a El Litoral.
Esta joven oriunda de Goya relató que al preguntar a los médicos y enfermeros que la acompañaban quiénes eran las personas que la ayudaban, recibió la respuesta de que era de donantes voluntarios y anónimos.
“Esto me hizo pensar mucho sobre qué mueve a las personas que colaboran de manera tan desinteresada. Allí, conociendo la necesidad y atravesando la experiencia te das cuenta del valor que tiene”.
Tiempo después, a sus 22 años, le tocó recibir la noticia de que nuevamente tenía leucemia. 
En esta oportunidad, durante su atención en el Hospital Vidal, los médicos le contaron sobre el trasplante de médula: se abría la posibilidad para encontrar la remisión definitiva del cáncer.
“Al interiorizarme, vi que la posibilidad de encontrar un donante era muy baja. Los hermanos tienen solo un 25 por ciento de tener compatibilidad genética. Si no resulta así, se pasa a una búsqueda de donantes registrados a nivel internacional”.
Su historia es una con final feliz. Sus dos hermanas resultaron 100 % compatibles y ella no tardó en recibir el trasplante mediante un procedimiento que la sorprendió por su sencillez: una transfusión de sangre le daba una segunda oportunidad en la vida.
En ese tiempo junto con su familia, Adriana ya se dedicaba a difundir y concientizar sobre la importancia de donar sangre. Sin embargo, reconoce cuál fue el puntapié definitivo para dar vida a la ONG “Correntinos hasta la médula”.
“Fue el fallecimiento de mi amiga Lucía, a quien conocí en las internaciones. Ella esperaba a su donante y la noticia de su pérdida me generó mucha impotencia. Me preguntaba si tal vez la persona que era compatible con ella era un vecino o un compañero de facultad que no estaba registrado como donante de médula porque desconocía de qué se trataba”. A partir de ese momento, Adriana se involucró en las actividades del  Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes de Corrientes (Cucaicor), con el que organizó el primer festival del país en el Día del Donante de Médula Ósea, en el año 2011.
“Realizamos una jornada abierta bajo el puente para concientizar. El lema de ese evento fue ‘Correntinos hasta la médula’, y así fue como se fundó la organización”.
El nombre, cuenta Adriana, es una analogía inspirada en los grandes personajes de la historia local.
“Hay un coraje que los caracteriza. San Martín, Juan Bautista Cabral, el Tamborcito de Tacuarí, nuestros guaraníes. Hay una fuerza en su sangre, entregaron todo por sus sueños y convicciones. Tenemos una herencia en nuestros antepasados que todavía podemos hacer valer”, señaló. “Cuando empezamos, a los donantes registrados los contábamos con las manos. Luego, cuando el Banco de Sangre se transformó en la institución de referencia, la lista fue creciendo, por la infraestructura y el alcance que pudieron proporcionar”.
Actualmente, Corrientes es la provincia argentina con el mayor registro de donantes del país, con una lista que supera las 5.000 personas.
A sus 36 años, Adriana reconoce que tiene una vida que “jamás hubiera imaginado cuando estaba atravesada por la enfermedad: terminé la secundaria, trabajo, disfruto de mis sobrinos, salgo con mis amigos y puedo comer lo que quiera”.
“Por lo que viví con mi propia familia y la de mis compañeros de sala, donar sangre y médula no solo le salva la vida al paciente, sino a toda su familia”.
“Un donante que no aparece es una mamá y papá quebrados, son hermanos rotos. La frase de que donar sangre salva vidas pareciera ya trillada de tanto que la escuchamos, pero es necesario tomar dimensión de lo que significa y animarse a ser parte”, propuso.
Adriana manifestó su agradecimiento hacia los colaboradores y voluntarios de “Correntinos hasta le médula”. Sus actividades pueden seguirse mediante su página de Facebook.  

Cómo registrarse para ser donante
Los interesados en ser donantes de sangre e ingresar al Registro Nacional de Médula Ósea pueden acercarse al Banco de Sangre, ubicado en Córdoba 1402.
El registro es confidencial y anónimo. Los datos de los voluntarios se ingresan al sistema nacional y la red internacional mediante un código de barras.
Los requisitos para donar células son: estar sano, tener entre 18 y 55 años, pesar más de 50 kilos y cumplir los requisitos para donar sangre.
El procedimiento no supera las tres horas y se realiza extrayendo sangre del paciente. 
El Banco de Sangre dispone de una aparatología que extrae sangre por un brazo, extrae las células madre y vuelve a infundir la sangre extraída.
El Registro permite que el trasplante de células con donantes no emparentados, sin donante compatible en el grupo familiar, sea una práctica terapéutica corriente y habitual en Argentina. El trasplante de médula ósea muchas veces es la única opción terapéutica para el tratamiento de ciertas enfermedades, como pueden ser la leucemia, la anemia aplásica o linfoma y otras 150 enfermedades más.

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