La Arquidiócesis de Corrientes dio a conocer el cronograma de actividades en las que las reliquias de Santa Margarita María de Alacoque, apóstol del Sagrado Corazón, recorrerán diversas comunidades de la Capital.
Las reliquias de esta santa fueron trasladadas desde el Santuario Paray le Monial, en Francia, y permanecerán hasta el 30 de agosto de este año en Argentina, y luego serán traspasadas a Chile, donde estarán entre septiembre y octubre. Misión Fátima Argentina, Guardia de Honor del Sagrado Corazón y distintos fieles se encargaron de organizar esta iniciativa a la que nombraron “Misión Corazón Ardiente”.
La última ocasión que las reliquias estuvieron en Argentina fue en el año 2009.
Las actividades comenzaron ayer, en el colegio Santísimo Sacramento, en el barrio Doctor Montaña; luego, las reliquias fueron trasladadas para su contemplación a la capilla Madre de la Santa Esperanza, en el barrio Esperanza, y a la capilla que la tiene como patrona, ubicada en ruta 12 y avenida Maipú.
También estuvieron presentes en la celebración de la misa en la capilla Sagrado Corazón de Jesús del barrio Cañada Quiróz, en el municipio de Riachuelo, y en la parroquia Santa Catalina del barrio Doctor Montaña.
En tanto que hoy, a las 9, las reliquias estarán en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús (República del Líbano 250). Allí podrán ser visitadas durante toda la jornada y a las 19 se celebrará la Eucaristía.
Mañana, también a las 9, las reliquias de la santa visitarán el colegio Sagrado Corazón de Jesús. Luego serán llevadas para su exposición en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya (avenida Gobernador Ruiz 2665).
Santa Margarita María Alacoque fue una religiosa francesa que perteneció a la Orden de la Visitación de Santa María. Esta orden fue fundada por San Francisco de Sales para promover el “ejercicio del amor divino” por medio de la visita a los pobres y enfermos. Ella recibió las visiones del Sagrado Corazón de Jesús.
En la tarde del 17 de octubre del 1690, habiendo Margarita previamente indicado esta fecha como el día de su muerte, encomendó su alma al Señor, a quien ella había amado con todo su corazón.
Transcurrieron solo tres años después de su muerte cuando el papa Inocencio XIII comenzó un movimiento que abriría las puertas a esta devoción. Proclamó una bula papal dando indulgencias a los monasterios Visitantinos, que resultó en la institución de la fiesta del Sagrado Corazón en la mayoría de los conventos. En 1765, el papa Clemente XIII introdujo la fiesta en Roma y en 1856 el papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia.
Finalmente, en 1920, Margarita fue elevada a los altares por el papa Benedicto XV.