José Luis Zampa
En los años 50 del siglo pasado la industria argentina se elevó a niveles que sorprendieron a propios y extraños con la aparición de numerosos modelos de cuño nacional, producidos en buena parte como consecuencia del impulso político y financiero de la administración peronista.
En medio de esa ola expansiva, que continuó incluso después del derrocamiento de 1955, aparecieron proyectos particulares como el que en este caso abordamos: la muy poco conocida camioneta Adelmo, fabricada en el barrio porteño de Mataderos en forma completamente artesanal.
La Adelmo fue el sueño cumplido de un empresario que por aquellos años era dueño de una concesionaria de camiones Chevrolet, Alfredo Julio Montesano, de quien poco se sabe al día de hoy. Sin datos históricos fehacientes, sin registros estadísticos disponibles en la red, podemos apelar al método deductivo para explicar que es muy probable que un buen día, atento a la demanda insatisfecha de utilitarios de mediano porte, decidió avanzar con su plan de construir por medios propios la pick up en cuestión.
La llamó Adelmo (en tren de deducciones podríamos colegir que eligió ese nombre a modo de homenaje a alguien) y la presentó oficialmente en sus concesionarias en 1959. Con una apariencia similar a la que en su momento tuvo la camioneta Justicialista (discontinuada por disposición de la llamada “Revolución Libertadora”), la flamante pick up exhibía líneas redondeadas con guardabarros escindidos de la silueta del capot en el caso de los delanteros, en igual disposición que los traseros (ubicados en los exteriores de la caja de carga estilo minero).
Desde 1959 a 1963 la Adelmo estuvo a disposición de los consumidores en una red de concesionarias que incluyó 17 puntos de venta. Cada año el fabricante, que tenía su planta de producción en la antigua Avenida del Trabajo 3301 (hoy avenida Eva Perón) de la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aplicaba modificaciones bastante notorias a la carrocería, que incluyó una versión de cabina doble en 1960.
En todos los casos la camioneta fue motorizada con un seis cilindros tipo “Continental”, planta motriz que por ese entonces incorporaba la Estanciera de Industrias Kaiser Argentina.
El fabricante declaraba una potencia de 115 caballos gracias a los cuales la Adelmo podía transitar con agilidad por distintos tipos de caminos. También hacía gala de un consumo contenido para la época: 15 litros de nafta común para recorrer 100 kilómetros con una carga máxima de hasta 750 kilogramos.
En 1963 llegó el canto del cisne de esta pick up de estricta fabricación nacional. La carrocería había evolucionado hasta adquirir formas rectilíneas con reminiscencias Studebaker, su gran rival del momento, producida en serie bajo licencia de la marca norteamericana por la compañía “Los Cedros”.
¿Por qué se dejó de fabricar la Adelmo? Después de una producción de alrededor de 100 unidades de distintas generaciones, todo indica que Montesano tiró la toalla ante la evidencia de que no podría competir con la llegada de las grandes marcas norteamericanas y europeas, todas con infraestructura tecnológica altamente superior a los métodos de la “hechura manual” aplicados por el industrial argentino.
La Adelmo desapareció para siempre de los catálogos y se perdió en la historia hasta convertirse en un recuerdo remoto. Sin embargo, las redes sociales permitieron que muchos entusiastas que nada sabían de la marca la conocieran gracias a las publicaciones de algunos sorprendentes hallazgos como el que recientemente fue difundido en el grupo “Fierros Oxidados” de Facebook.
Allí puede verse un ejemplar de Adelmo última serie visiblemente deteriorado pero completo.
Ante la publicación de las fotos, la catarata de consultas permitió acceder a los pocos registros históricos sobre el modelo, entre ellos el siempre generoso compendio de “Archivo de Autos”, del investigador automotriz Mauricio Uldane, y de otros sitios web muy ilustrativos como “Autos de Culto”.
A ellos nos hemos remitido para producir este informe.