El Ejército de Sudán y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) libraron ayer varios enfrentamientos en la capital Jartum con bombardeos, disparos y explosiones que dejaron al menos 25 muertes, en medio de una disputa de poder entre los dos bandos que protagonizaron el golpe de 2021 y que deja al borde del colapso total las promesas de una transición civil para el regreso de la democracia.
Los paramilitares, a cargo del general Mohamed Hamdan Daglo, conocido como “Hemedti”, hicieron un llamado a la población y a los soldados a levantarse contra el Ejército, dirigido por el general Abdel Fatah al Burhan, dirigente de facto de Sudán desde el golpe de Estado del 25 de octubre de 2021.
Durante ese golpe, ambos líderes militares unieron fuerzas para expulsar a los civiles que de forma interina y con una enorme fragilidad democrática llegaron al poder tras el derrocamiento en 2019 del dictador Omar al Bashir, líder por 30 años.
Pero con el tiempo las tensiones entre ambos generales fueron creciendo, lo que derivó en las explosiones y disparos con armas pesadas y ligeras con las que amaneció ayer Jartum.
En ese marco, las FAR anunciaron la toma del aeropuerto internacional, en pleno centro de la capital, del palacio presidencial, de un aeropuerto del norte del país y de “otras bases en diversas provincias”.
En un comunicado llamaron a los habitantes a unirse a los paramilitares “para proteger la patria y las ganancias de la revolución”, en referencia a la revuelta popular que derrocó a al Bashir.
Asimismo, dirigiéndose a los militares, aseguraron que el objetivo no son ellos ellos sino su Estado Mayor, “que los utiliza para permanecer en su trono, aunque ello suponga poner en riesgo la estabilidad del país”.
Por su parte, el ejército regular denunció “mentiras”, negó que hayan perdido el control del palacio presidencial y acusó a los paramilitares de haber iniciado las hostilidades.
“Los combates comenzaron cuando las FAR atacaron bases del ejército en Jartum y en otros lugares de Sudán”, dijo a la agencia de noticias AFP el general Nabil Abdalá, portavoz del ejército.
Las FAR, que agrupan a los exmilicianos de la guerra de Darfur, dijeron en cambio que fueron “sorprendidos por la mañana por la llegada de un gran contingente del ejército que asedió su campamento en Soba”, en el sur de Jartum, que los “atacó con todo tipo de armas”.