Diálogo terminado. Sin ningún tipo de respuestas de parte del Gobierno frente a los reclamos de las últimas semanas, los gobernadores de Juntos por el Cambio tomaron la decisión de no retomar conversaciones con la Casa Rosada a menos que los reciba el presidente Javier Milei, con una agenda fiscal y productiva en mano. No parece viable un encuentro en ese sentido, al menos por ahora, sobre todo teniendo en cuenta la batería de agravios hacia las provincias con la que se despachó el Presidente cuando se frustró la ley ómnibus en el Congreso. Desde ese momento, el Gobierno dejó de atenderles el teléfono a las provincias y avanzó con decisiones que claramente afectaron sus recursos.
Las principales tuvieron que ver con la quita del Fondo Compensador al transporte y la negativa a subsidiar el Fondo de Incentivo Docente (Fonid), que surgieron después de que la Rosada sacara el paquete fiscal de la controvertida ley que mandó al Congreso, descartando cambios en lo relativo a Ganancias y en especial al aumento en las retenciones al campo que cuestionaban las provincias de mayor peso productivo.
"Cortaron los fondos, pero nunca dieron una discusión seria en lo fiscal. Fueron decisiones tomadas de la noche a la mañana, intempestivas. De repente dijeron: no hay más guita para transporte ni para el Fonid.
Fue una cuestión revanchista y metieron a todos los gobernadores en la misma bolsa, especialmente a los de Juntos por el Cambio, que eran los que los habían apoyado con la Ley Ómnibus", es el comentario que surge desde la oposición denominada aliada/dialoguista, que en la votación en general respaldó la iniciativa oficial.
Pero la noche del martes 6 en la que Milei decidió bajar todo el paquete por falta de consenso en el articulado que se votó, las críticas salieron para todos lados y nadie zafó. Por estas horas, lo que esperan los gobernadores de Juntos por el Cambio es sentarse a discutir con el Presidente un pacto fiscal "en serio", que defina qué impuestos van a ser coparticipables y cuáles no. Ninguno de los que aumentó, argumentan, son coparticipables.
Más allá de la postura de los 10 gobernadores cambiemitas, puntualmente los del PRO y el radicalismo, el descontento con el Gobierno involucra también a los mandatarios de provincias de signo peronista, principalmente a Córdoba, con Martín Llaryora, el gobernador al que Milei cruzó abiertamente la semana pasada y que en una entrevista este domingo con Clarín le tiró un mensaje por elevación al Presidente al declarar que "no creo que ninguna persona de bien quiera fundir a las provincias y los municipios".
El otro gobernador de una provincia de peso productivo y en términos de padrón es el santafesino Maximiliano Pullaro. En los últimos días volvió a ser bien claro sobre cómo afecta a las provincias la quita del subsidio al transporte. “Si nos dieran lo que aportamos, en Santa Fe el transporte saldría 0 peso”, sostuvo el mandatario de la Unión Cívica Radical.