¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Stella M. Ponce o “esa necesidad de fundirse en la música”

Nació y vive en Concordia, Entre Ríos. Poeta, cantante, profesora en letras y gestora cultural. Publicó: Rituales de la Noche, Spirituals, y La Voz Poemas del caleidoscopio. Incluida en Antologías de Argentina, Uruguay, Paraguay y México. Beca Pertenencia-Poesía Fondo Nacional de las Artes. Premios: Pregonero Fundación El Libro Buenos Aires. Entre Orillas Poesía, Entre Ríos. Argentina Florece, INAMU, por su Disco “Íntimo”. BA PODCAST, por Audioserie poético turística, entre otros. Preside Fundación Magister y organizó durante 15 años la Feria del Libro de Concordia y la Región. Coordina talleres de lectura y escritura. Realiza recitales de Jazz, Blues, Tango y Poesía.

Sabado, 20 de julio de 2024 a las 16:12

El asaltante nos trae voces vivas de la poesía argentina. Cada poeta nos acerca, además de poemas, su visión de la poesía. 



Una Poética

La poesía me llegó tempranamente como una forma de conocimiento intuitivo y esencial. Se manifestó en la curiosidad por el lenguaje, las canciones, la contemplación del entorno y la reflexión sobre el arte en relación a una búsqueda espiritual.

Música y palabras estuvieron siempre, hasta que descubrí que eran dos caminos de exploración. Escribir y cantar siguen siendo una manera de traducir la experiencia, para decir el mundo, para comprender la vida.

¿Cómo sucede eso? Al ser consciente del instrumento, así como se afina la voz, se enfoca la mirada, se agudiza la escucha, se amplía la percepción. Y en esos procedimientos, los aprendizajes paralelos: los referentes, las influencias, el diálogo con otros lenguajes, y el oficio centrado en las palabras como laboratorio, refugio y destino.

Para Eugenio Montale, poeta y músico, la poesía es un monstruo: es música hecha con palabras. Me gusta esa definición que habla del misterio de la poesía, de su ser inclasificable, de esa naturaleza doble, híbrida, en la que se fusionan dos partes para dar a luz una nueva. Un ser fantástico, anómalo, que causa espanto y alivio a la vez. Tal vez esa anomalía tenga que ver con la inusitada novedad que propone la poesía para sacarnos de una mirada velada de la realidad y llevarnos a otros planos de revelaciones a través del lenguaje.

En mis últimos libros hay una búsqueda que fue intensificándose en esos dos planos: la voz de la escritura y la voz del canto.

En Spirituals, la música afroamericana fue el detonante. Y hubo una conjunción de esas voces con experiencias personales que tenían la misma tonalidad. Un “to feel blue” que reconocí siempre presente en mí.

Los Spirituals y el dolor humano, la nostalgia de las pérdidas, el asombro ante la fugacidad del tiempo, el misterio del más allá. Pero también la celebración de lo cotidiano del Gospel, la exaltación del presente, que alcanza a veces la dimensión de un himno.

En La Voz la inspiración llegó a través de un objeto: El caleidoscopio. Un artefacto que me invitó a examinar la realidad, heterogénea y variable, fragmentada y particular.

Así como una caracola trae el mar, el caleidoscopio me trajo el pulso de lo inmediato, el latido de lo cotidiano. Descubrí que las cosas tienen una voz, algo que decir o cantar o callar.

El juego de espejos me propuso mecanismos para comprender la simplicidad y la complejidad de la invención.

No es sencillo definir la propia poesía, se escribe en estado de necesidad y entrega. La atención está ahí. Uno se deja llevar y a la vez vigila ese derrotero. Podría decir que he seguido, sobre todo, una poética del ojo y de la oreja, lo visual y lo auditivo en amistad con el corazón. Como dice Diana Bellessi: “No hay poema si el corazón no lo empuja”. El resultado creo que es una lírica intimista que recala en lo doméstico, lo invisible y en la hondura que nos revelan esos micro universos.

Stella M. Ponce

 

Muestrario mínimo

¿Qué es un poema?

el poema es una mesa

para apoyar las palabras

y que descansen y revivan

sobre la misma materia 

de la que están hechas

madera densa y oscura de ébano 

por ejemplo, en versos herméticos,

o lustrosos y apreciados como el cedro

a veces, palabras con persistencia de roble

sin embargo, mi poema elije 

el sencillo eucaliptus de corazón 

fragante, bálsamo para la voz

herida que cambia corteza áspera

por lonjas suaves

tal vez el papel, en su defecto, resista

el tallado silencioso de la respiración

que poeta y carpintero comparten

en el arduo oficio de construir apoyos



Naranjas al sol

un carro cargado de naranjas

a mitad de la cuadra

bajo el sol de la siesta

golpea el caballo los cascos 

sobre el asfalto

golpea el chico el cajón

sobre la vereda    

por esa necesidad

de fundirse en la música

cae una naranja y se parte

sobre el cordón

 

Médanos

ir de un abrazo a otro

recostarse en el hombro

del hombre 

del hambre

cuando el amor

cuando la sed

dibujan círculos

en la piel dormida

y el vacío

y la espera

son médanos

que mueven

una arena muy fina

de un sitio a otro

 

Siembra   

Parece mentira -dijo- de una semillita tan chica nace un árbol tan grande.

Es cierto -dije- aunque me pregunté si la vida sería siempre tan lineal.

En el silencio de la casa podía escucharse: Todos venimos de una semilla.

Él seguía en el patio sacando las pepitas de las vainas de ibirapitá 

que habíamos juntado en la plaza y yo en la cocina

las pasaba a un frasco para llevarlas al campo.

No tenemos hijos pero de alguna manera la siembra sigue imponiéndose.

Poemas del libro Spirituals

Spiritual

Nobody knows the trouble I've seen

Nobody knows but Jesus (1)

cada nota blanca 

cae suave y se interna

en la tierra de cada uno

es como si nevara

(nobody knows

nobody snows...) (2)

pero nadie puede ser música

en copos lentos que caen

nadie sabe decir sus pesares

fría y copiosamente

nevándose

(1) Nadie sabe los problemas que he visto / nadie sabe excepto Jesús... 

(2) Nadie sabe / nadie nieva…



Tregua

It’s me, it’s me, O Lord

standin’ in the need of prayer (1)



de la cuerda del tendedero me cuelgo con broches

junto a la ropa húmeda a descansar

soy una prenda más bajo el sol que declina

con gotas que se escurren sobre la piel ajada

y esto se parece a la resignación

con que una camisa, a mi lado, 

espera la noche

-los brazos extendidos en cruz-

en su propio calvario

(1) Soy yo, soy yo, Señor / de pie, en necesidad de oración

 

Los nombres y la vida

Hush, hush, somebody's calling my name

Oh my Lord, Oh my Lord what shall I do, what shall I do? (1)



stella maris en medio del río

madre la vio

y yo nací ahí

antes, mucho antes

de haber nacido

en ese nombre

con esa estrella de mar

sobre el uruguay de los pájaros

por la pura invocación sobre las aguas

ella miraba desde el barco

cielo y agua, agua y cielo

hasta que apareció la imagen

con un manto de pliegues celestes

en medio del faro anochecido

quizá el temor y la soledad

le hicieron decir: es enorme la virgen

y hubo luz de aura en sus ojos

cuando pensó

si alguna vez...

si llega a ser niña...

y dice ella que entonces juntó las manos

y sacando aire de sus entrañas

exhaló el primer soplo

y me nombró.

(1) Silencio, silencio, alguien está llamando mi nombre / Oh, mi Señor, ¿qué voy a hacer?

PUBLICIDAD

MÁS LEÍDAS

PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD