Después de un período alejada de los medios, la China Suárez regresó a la televisión como invitada de La Mañana con Moria, el ciclo que conduce Moria Casán por El Trece. Aunque la charla dejó frases que rápidamente se viralizaron, puertas adentro lo que más llamó la atención fue el paquete de condiciones que la actriz habría impuesto para aceptar la nota.
Durante la entrevista, la China habló de su presente personal y deslizó una declaración que encendió rumores al asegurar que “muchas famosas” le escriben por privado a su pareja. Sin embargo, el desarrollo del reportaje estuvo lejos de ser espontáneo. Según contó la periodista Paula Varela, desde la producción se transmitió una directiva clara antes de salir al aire: no habría margen para repreguntas ni para desvíos del guion acordado previamente.
“Pregunté en El Trece y me aseguraron que les dijeron a los panelistas que era una nota muy cortita, muy puntual, y que le asignaron preguntas específicas a cada uno. No había lugar al debate”, explicó Varela, dando detalles del detrás de escena.
A esa versión se sumó Adrián Pallares, quien describió un clima incómodo durante la entrevista: “Las preguntas fueron fiscalizadas. Se veía tenso al aire; sacando a Moria”. Y reforzó su percepción con otra observación al cierre: “Se veía tenso al aire, sacando Moria, el resto se veía como tensa la situación”.
Así, el regreso televisivo de la China Suárez no solo dejó títulos por sus declaraciones, sino también por las reglas que marcaron su aparición y reavivaron el debate sobre el vínculo entre las figuras del espectáculo y los medios.
"Rompe hogares": el tenso cruce entre Cinthia Fernández y la China Suárez
El estudio de Canal Trece se convirtió en el escenario de uno de los momentos más álgidos de la temporada durante la reciente emisión de La Mañana con Moria. En una entrevista que prometía centrarse en el presente profesional de la China Suárez y su labor en La Hija del Fuego, la conversación derivó rápidamente hacia los rincones más polémicos de su trayectoria personal. Bajo la aguda mirada de Moria Casán, la actriz se vio envuelta en un debate sobre su imagen pública, la belleza y las etiquetas que la han perseguido durante años.
La conductora inició el intercambio planteando cómo la estética puede ser una carga para las actrices, sugiriendo que su nuevo proyecto podría interpretarse como una respuesta a sus críticos. "En esto que haces ahora en La Hija del Fuego, venís a tomar un poco venganza. Así dentro de tu placidez, de tu equilibrio que se te nota, tenés una actitud vengativa con respecto a toda la gente que sentís que te hizo daño hablando pestes de vos y que siguen hablando, o sea, como la quitadora de maridos”, disparó la "One".
Ante la provocación, Suárez mantuvo una postura de absoluta indiferencia hacia el juicio ajeno, priorizando su bienestar actual. "La verdad que la gente que no conozco, que opina de mi vida… No me mueve un pelo la verdad. Me chupa un huevo. Me dicen soberbia. Estoy perdidamente enamorada. Tengo trabajo. Me tratan como una reina. Mi familia me quiere, mis amigos me quieren. No necesito más", sentenció la artista, reafirmando que su entorno íntimo es su único interés real.
La calma de la entrevista se rompió cuando la panelista Cinthia Fernández intervino con una interrogante directa y punzante. Fernández cuestionó si, más allá de la opinión pública, a la actriz le afectaba el daño causado a las mujeres involucradas en sus antiguos escándalos, mencionando específicamente a Carolina "Pampita" Ardohain, Eugenia Tobal y Wanda Nara.
La respuesta de la China no se hizo esperar y fue un contraataque directo hacia la vida personal de la panelista, recordándole las dudas que surgieron al inicio de su relación con Roberto Castillo. "Qué bueno que mencionás. De hecho, te pasó con tu relación que te dijeron lo mismo, decían que no te daban los números…", arremetió Suárez. Ante la defensa de Fernández, quien aseguró haber mostrado pruebas de su inocencia, la actriz marcó una clara distinción profesional: "Claro, claro. Yo soy actriz hace mucho tiempo y no tengo la necesidad de estar aclarando todo el tiempo todo. A lo mejor debería haberlo hecho. Pero en el caso de Carolina, por ejemplo, hay un tuit muy famoso donde ella aclara que ya estaban separados, viviendo en casas separadas…".
El clima alcanzó su punto máximo cuando Fernández intentó interrumpirla para insistir en el plano emocional de las otras mujeres. Con firmeza, la actual pareja de Mauro Icardi le exigió: "Dejame terminar de hablar". La actriz aprovechó para desmitificar la narrativa del conflicto con Ardohain, asegurando que el trasfondo fue muy distinto a lo que se vendió en los medios.
"Fue eso lo que pasó. Servía más el cuento de que él todavía estaba intentando algo. En su momento, nosotras lo hablamos y aclaramos muchas cosas. Fue lo que pasó. Yo me manejo diferente siempre y hablo con quien tengo que hablar. No me puedo hacer cargo de lo que dicen. Estoy muy expuesta desde que soy muy chica, y estoy muy acostumbrada también", concluyó Suárez, dejando claro que, para ella, el caso está cerrado bajo sus propios términos y comunicaciones privadas.
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