Suspendieron el Festival de la Doma y el Chamamé en Mburucuyá. Tras un duro comunicado de la comisión organizadora, se confirmó la suspensión de la 15ª edición del evento, prevista para el próximo 8 de febrero de 2026, debido a que el Ejecutivo Municipal no autorizó su realización, según explicaron.
Según expresaron desde la organización, la decisión no responde a cuestiones organizativas ni de seguridad, sino a la negativa del gobierno comunal de otorgar el permiso correspondiente, situación que calificaron como un “ajuste de carácter estrictamente político”, ajeno —según indicaron— al espíritu cultural y comunitario del festival.
El comunicado, difundido a través de redes sociales, cuestiona al actual gobierno municipal encabezado por el intendente Edgar Galarza Florentin y el viceintendente Sebastián Guastavino Calathaki, y detalla que la medida afecta de manera directa a numerosos trabajadores y familias, entre ellos puesteros, jinetes, músicos, artesanos y equipos técnicos, muchos de los cuales se quedan sin su fuente de ingresos.
Desde la Comisión Organizadora remarcaron que el Festival de Doma y Chamamé cuenta con 15 años consecutivos de trayectoria, consolidándose como un evento cultural de relevancia local, provincial y nacional, además de formar parte del calendario turístico de Mburucuyá, localidad reconocida por su identidad cultural y tradicionalista.
Asimismo, la organización pidió disculpas al equipo de coordinación escénica, músicos y artistas ya confirmados para esta edición 2026, lamentando que la suspensión perjudique una manifestación cultural que “pertenece al pueblo”.
El comunicado cierra con un fuerte mensaje: “La cultura no se suspende. La tradición no se negocia”, reafirmando el compromiso de continuar defendiendo las expresiones culturales y las tradiciones de la comunidad.
Hasta el momento, no hubo un pronunciamiento oficial por parte del Ejecutivo Municipal respecto a los motivos de la negativa para autorizar el evento.
Un contexto económico complicado
Cabe recordar que la localidad se encuentra en un proceso de dificultades económicas muy complejo, donde la tensión política no para de escalar.
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El intendente trabaja en declarar a la ciudad en emergencia económica por el estado en el que recibió la gestión. Indica que hay serie de irregularidades detectadas tras la salida de Pablo "Kelo" Guastavino. Según la auditoría preliminar de la nueva gestión, la situación de revista del personal es uno de los puntos más críticos, además de aumentos desproporcionados y el estado del parque automotor.