Se sabe que las primeras cuatro horas tras la aparición de los primeros síntomas de un ACV son decisivas para el futuro del paciente, ya que la mayoría de los accidentes cerebrovasculares son de origen isquémico y existen drogas específicas -los llamados fibrinolíticos- que, administrados a tiempo, resultan clave para minimizar los efectos de las que es considerada una de las primeras causas de discapacidad. Como un plus, en este sentido, la ANMAT autorizó recientemente una versión avanzada de esa familia de drogas, llamada tenecteplasa, que facilita en tiempo y practicidad la forma de administración intravenosa tradicional.
Una cosa es tener que conectar al paciente transitando un ACV isquémico a una bomba de infusión intravenosa y, otra muy distinta, aplicarle una inyección (también intravenosa) con la medicación que posiblemente lo salvará de las secuelas típicas de estos cuadros, en un procedimiento que, con viento a favor, demorará de 5 a 10 segundos.
La tenecteplasa es un anticoagulante de la familia de los fibrinolíticos, drogas consideradas revolucionarias en la forma de tratar los accidentes cerebrovasculares de tipo isquémico (no hemorrágico), que representan entre 7 y 9 de cada 10 cuadros de ese tipo. Si bien la ANMAT había aprobado en 2009 otra versión de esta droga (para infarto de miocardio), el fármaco nunca prosperó. Ahora promete ser más veloz y simple.