La empleada del broker que vendió los vuelos privados en los que Manuel Adorni viajó con su familia a Punta del Este, en el feriado de Carnaval, complicó hoy la situación del jefe de Gabinete de Javier Milei al asegurar que el periodista que pagó los viajes, Marcelo Grandío, le refirió que la familia que viajaría con ellos era su invitada.
Vanesa Tossi contó al juez federal Ariel Lijo y al fiscal Gerardo Pollicita que conocía a Grandío con anterioridad y que el periodista le pidió cotización porque quería “invitar a una familia a Punta del Este”. Una vez que ella pasó las tarifas, se enteró que la familia invitada sería la del jefe de Gabinete Adorni, según declaró bajo juramento de verdad en la causa que investiga supuestas dádivas.
En conferencia de prensa, esta semana Adorni había asegurado que pagó los pasajes de los integrantes de su familia, algo que se contradice con los dichos de Tossi.
La testigo que trabaja en Jag Executive Aviation contó a los funcionarios judiciales que Grandío no quería que se facturara ningún vuelo, pero que luego acordaron hacerlo sólo con los tickets de la ida. Además, aportó el chat donde el periodista le refirió que debía facturarse a nombre de Imhouse, su productora y contratista de la TV Pública -empresa que se encuentra bajo la órbita de funciones de Adorni-, según explicaron fuentes del caso.
Tossi agregó además que, incluso, el periodista le pidió que intentara vender alguna plaza vacía del vuelo para bajar costos porque “era una invitación”.
El vuelo de regreso de Adorni y su familia del 17 de febrero debía abonarse en efectivo. Tras el viaje, el lunes 23, la testigo recordó que reclamó el pago a Grandío. El periodista la remitió a alguien llamado Horacio, quien ya había hecho la transferencia del vuelo de ida y, a su vez, éste le pasó su contacto a una tercera persona, Marcelo, quien le escribió por WhatsApp para entregarle el sobre con el dinero.
Llamada
La testigo advirtió que, cuando se hizo público el viaje de Adorni del 12 al 17 de febrero, y se difundió el video que lo mostró subiendo al vuelo privado con su familia, Grandío comenzó a llamarla “varias veces muy nervioso” y ella dejó de atenderlo.
Uno de esos llamados ocurrió este viernes en plena audiencia y quedó asentado en el acta de la declaración.
El intento de comunicación se produjo en medio del trámite judicial en el tercer piso de Comodoro Py 2002, sede del juzgado de Lijo, mientras la testigo exponía en la secretaría a cargo del caso.
Recibió en su celular mensajes de Grandío y un llamado que no respondió.
Además, la empleada entregó al juzgado la copia de una carta documento que Grandío le mandó a su jefe.