El Gobierno está a tiempo de poner en valor todo lo mucho que ha realizado en estos dos años en materia de ordenamiento fiscal, monetario y desregulatorio, evitando que las distorsiones macroeconómicas y la falta de acción en el terreno del comercio exterior generen un proceso de desindustrialización y un consecuente incremento intolerable de la desocupación que nos transformen en una sociedad inviable.
Con esa conclusión cerró un artículo aparecido este jueves en Clarín el economista Federico Poli, en una producción de lectura indispensable.
“El miércoles la Argentina depertó con el cierre de la fábrica en San Fernando de FATE, la histórica empresa de neumáticos de Aluar de 80 años de antigüedad, que dejó en la calle 920 personas. Caída del mercado interno y cubiertas de origen chino, con hasta 40% de precios más bajos, que explican gran parte de la importación que tomó el 85% del mercado determinaron una reducción del 70% de la producción.
Hace cinco días, una de las dos empresas textiles más grandes del país, TN Platex, despidió 900 empleados, la mitad de su planta de personal, y entró en concurso preventivo. Espera reducir su producción a la mitad, dada la desaparición de la demanda por la importación del producto terminado.
A fines de noviembre, la multinacional Whirpool fabricante de lavarropas, instalada hace 3 años para producir 300 mil unidades, cerró su planta productiva de Pilar, despidiendo 220 trabajadores, para convertirse en importadora desde Brasil.
Altos costos argentinos en dólares, debido a una política cambiaria que opera como herramienta al servicio de la política antiinflacionaria, que hacen inviable exportar a precio competitivo más reducción de precios en mercado interno (reducción de 20% interanual) por auge importador hicieron inviable el negocio.
La líder local en producción de azúcar, Ledesma, realizó durante el año 2025 un ajuste de su personal de más de 200 empleados, frente un balance con pérdidas ($25 mil millones 2024/5) por el aumento de los costos de producción, logística, financieros, servicios e impuestos y disminución del precio interno y las ventas internas.
La multilatina Techint, a través de su empresa Tenaris, acaba de perder, la primera vez en 70 años, una licitación privada por la provisión de tubos para un gasoducto en Vaca Muerta contra una empresa india que utiliza acero chino subsidiado (60% del costo).
Grandes empresas líderes en sectores diversos de la producción industrial como autopartes, textil, línea blanca de electrodomésticos, alimentos y siderurgia en situación crítica, de pérdida de mercado, reducción de producción y destrucción de puestos de empleo, nos están señalando que no hay un problema sectorial o microeconómico focalizado sino una orientación de las políticas macroeconómicas que dañan de manera generalizada al sector industrial. Si esta es la situación de grandes empresas líderes, muchas transnacionales, imagínense que ocurre con las PYMES.
Es una situación que no se aplacará, al contrario, se exacerbará, si no se modifican de modo urgente parámetros de la política económica en curso que afectan a la competitividad del sector transable de la economía. Me refiero básicamente a dos cuestiones: el tipo de cambio real y su contracara la tasa de interés y la política de administración del comercio exterior en relación a las importaciones provenientes de Oriente, en particular China.
La paradoja de un gobierno liberal libertario que ubica en un altar el libre funcionamiento del mercado para la determinación de los precios de la economía pero mantiene intervenidos los dos principales precios: el tipo de cambio y la tasa de interés.
El tipo de cambio bajo, con bandas establecidas por los funcionarios, sostenido ficticiamente, a partir de altas tasas de interés, determinan, como estamos presenciando, un cuadro de precios relativos incompatibles con un funcionamiento virtuoso del aparato productivo”, señaló.