Especial Carlos Lezcano y Emilia Martinez Piovano en Perfil Productivo
Ante el desafío de compatibilizar la producción de energía con el cuidado del medio ambiente, el mundo enfrenta la urgencia de un cambio de paradigma: crecer sin dañar los ecosistemas. En este contexto, en los últimos años se instalaron en la provincia plantas de biomasa que utilizan residuos de madera como insumo para generar nuevas formas de energía.
Manuel Cáceres es director del Grupo de Energías Renovables de FACENA, de la Universidad Nacional del Nordeste. En Perfil Productivo conversamos con el.
¿Cómo conviven estas nuevas formas con las tradicionales de producción? ¿Vamos hacia otro paradigma? ¿Cómo estás viendo lo que está pasando en Corrientes?
Creo que, con la quita de subsidios a la energía, sobre todo a la energía eléctrica, se generó un contexto apropiado para desarrollar fuentes alternativas de generación, principalmente ante una necesidad concreta.
Nosotros, desde el equipo de investigación que dirijo en FACENA, venimos trabajando en otra tecnología renovable: la energía solar fotovoltaica, que ha tenido un desarrollo muy grande a nivel mundial. Es una tecnología madura que, por sus características, se puede implementar en distintos niveles, con un despliegue sencillo, rápido y eficiente.
Se trata de un cambio de paradigma, como bien decías, porque surge también de la necesidad de dejar de emitir gases de efecto invernadero, con todas las complicaciones que eso conlleva desde el punto de vista ambiental.
En esta tecnología venimos investigando y acompañando al sector público —al Estado— en su implementación, aportando nuestro conocimiento. Es una de las alternativas más limpias y viables, que puede ser adoptada prácticamente por todos los sectores. No es necesario ser especialista ni una empresa generadora: cualquier persona puede instalarla en su vivienda. Pero aquí aparece otro fenómeno, que tiene que ver con la transferencia de esta tecnología a la sociedad.
Contanos acerca de eso. ¿Cómo se acercan a la sociedad? ¿Cómo se establecen estos vínculos? ¿Dónde están trabajando?
Nosotros creemos que el desarrollo de la energía solar fotovoltaica se da en tres ejes concretos.
Uno es el nivel macro, a través de la instalación de grandes centrales que suministran energía a escala de transmisión y distribución, es decir, grandes potencias.
Después hay un segundo eje vinculado al sector rural, para abastecer de energía eléctrica a lugares donde no llega la infraestructura convencional.
En el caso de los puestos.
Exactamente. Hay sectores rurales que carecen de acceso a la energía eléctrica y ahí también venimos trabajando en apoyo al Estado provincial. Por ejemplo, realizamos la operación y mantenimiento de sistemas fotovoltaicos instalados en escuelas rurales. Este es un trabajo que llevamos adelante con el Ministerio de Educación de la provincia.
También operamos y mantenemos una central híbrida bastante grande, que abastece a noventa familias, CAPS y escuelas en la región de Esquina, específicamente en el paraje Islas Malvinas.
El tercer eje es el sector residencial. También disponible para las familias.
Exactamente. En la transferencia a particulares buscamos transmitir tranquilidad respecto a la madurez de la tecnología. Hoy existe un contexto favorable porque los costos han bajado considerablemente y las tasas que ofrecen los bancos son competitivas.
Esto hace que, muchas veces, el recupero de la inversión no supere los cinco años, en una tecnología cuya vida útil es de aproximadamente veinticinco.
Así, el usuario puede producir su propia energía, lo que trae ventajas como aliviar la carga del sistema eléctrico en ciertos momentos del día, permitiendo un funcionamiento más eficiente de la red.
¿Existen hoy programas desde la provincia para quienes quieran instalar este tipo de energía en sus domicilios o empresas?
Sé que existen algunos planes nacionales de financiamiento que se canalizan a nivel provincial. Por ejemplo, el CFI otorga préstamos en el plano financiero.
Por otro lado, la provincia adhirió a las leyes nacionales de fomento a las energías renovables y de generación distribuida, que habilitan al usuario a producir energía eléctrica. Así surge la figura del “prosumidor”.
Esto establece normativas claras sobre cómo proceder y obliga a la empresa prestataria a adecuar su infraestructura para permitir la inyección de excedentes a la red. Se incorpora un medidor bidireccional, que registra tanto la energía consumida como la que el usuario aporta. Toda esta normativa ya está desarrollada a nivel provincial.
Hoy, las barreras de acceso, ¿tienen que ver más con el costo o con el desconocimiento? Si es tan beneficioso, ¿por qué no hay mayor adopción?
Creo que es una combinación de ambas cosas. Por un lado, existe cierta desconfianza. Desde la universidad tratamos de llevar tranquilidad y también formamos a los profesionales que se encargan de estas instalaciones.
Contamos con una oferta de posgrado orientada a capacitar instaladores, quienes deben estar registrados en un padrón nacional.
Además, estamos desarrollando una nueva propuesta de maestría, en conjunto con una universidad española, para otorgar doble titulación y fomentar la internacionalización de la educación superior.
La intención es brindar un marco adecuado para quienes quieran formarse o informarse sobre la instalación de paneles solares en hogares o empresas.
¿Dónde pueden buscar información?
En la universidad estamos siempre disponibles para atender este tipo de consultas.
Hay cooperativas en Bella Vista, Virasoro y Juan Pujol que están funcionando con paneles solares.
Sí, hemos colaborado en el diseño de esas centrales. Fue un programa impulsado por la Secretaría de Energía de la provincia, y desde la universidad desarrollamos los proyectos ejecutivos, es decir, el diseño técnico completo.
Cuando hablamos de energías renovables, nos centramos mucho en los paneles solares. ¿Hay otras alternativas que puedan desarrollarse en Corrientes?
Sí. Otra línea dentro de la energía solar es la solar térmica. Por ejemplo, los calefones solares, que se utilizan desde hace tiempo y tienen alta eficiencia.
También se han desarrollado aplicaciones para el secado de madera utilizando energía solar.
Esto se debe a que la región cuenta con abundante recurso solar. En cambio, la energía eólica no es viable debido a la falta de constancia en la velocidad del viento.
Por eso, la solar será probablemente la que más crecimiento tenga, junto con la biomasa, que está vinculada al desarrollo productivo de la provincia. Esta permite aprovechar residuos para generar primero calor y luego energía eléctrica.
¿Es difícil instalar paneles solares?
No, al contrario, es bastante sencillo. Requiere formación en el área eléctrica por una cuestión de seguridad y para cumplir con las normativas, pero es un sistema modular. Esa es una de sus grandes ventajas: se puede instalar desde un sistema pequeño para un hogar hasta uno de gran escala para abastecer a un sector de una ciudad.