Con elogios mutuos, con promesas de estabilidad y una advertencia china sobre Taiwán, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Beijing este jueves por dos horas y 15 minutos, en una reunión clave en momentos en que buscan estabilizar la relación comercial bilateral y mientras el mundo vive gran incertidumbre por la guerra de Estados Unidos con Irán y su impacto en la economía global. La jornada cerró con una cena de Estado en la que Xi concluyó su discurso afirmando que "las relaciones entre EE.UU. y China son las más importantes del mundo. ¡Salud!". Trump lo invitó a Washington.
El día comenzó con los líderes de las máximas superpotencias dándose efusivamente la mano frente al Gran Salón del Pueblo en la capital china el jueves por la mañana, hora local (a última hora del miércoles en Argentina). Ambos charlaron durante una ceremonia de recepción que contó con una banda de vientos, desfile militar y niños que ondeaban banderas estadounidenses y chinas en una milimétrica coreografía.
En la sala de reuniones, Trump y Xi ofrecieron palabras positivas sobre la relación entre Estados Unidos y China antes de que los periodistas fueran invitados a retirarse.
“Una relación bilateral estable es buena para el mundo", dijo Xi. "Deberíamos ser compañeros, no rivales", agregó.