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El síndrome de la “Gata Flora”

Por El Litoral

Domingo, 22 de febrero de 2004 a las 21:00
GOYA (c). El concejal y ex intendente goyano (91-93), Daniel Jacinto Avalos se refirió al tema de las defensas de la ciudad, a través de un escrito titulado ‘Las defensas de Goya y el síndrome de la ‘Gata Flora‘”: “Antes que nada pido disculpas al lector por la referencia al dicho popular que se refiere a las actitudes poco coherentes de un gata denominada ‘Flora‘, por todos conocida, y su vinculación con un tema tan sensible para los goyanos, como son las defensas contra las inundaciones, pero la trataré de justificar con los argumentos que expongo a continuación.
El tema de las defensas contra las inundaciones de nuestra ciudad, su construcción y financiamiento ( o la carencia del mismo) ha sido objeto, en los últimos tiempos, de un amplio tratamiento de la prensa local y provincial así como de la movilización de dirigentes políticos y de la sociedad civil.
Pero, cuando hablamos de las defensas, en especial de las defensas frontales, ¿a qué nos estamos refiriendo en realidad? ¿Se tratará del terraplén de suelo compactado con una vía de circulación en su coronamiento que, a manera de avenida costanera, vaya desde el canal de Chiappe hasta el Puerto Boca como proponían los consultores contratados por el gobierno de Italia y expuesto en 1988 ante la ciudadanía local? ¿O se tratará de esa misma obra reformulada parcialmente por el ingeniero Bonfanti en su propuesta del Plan Director para nuestra ciudad elaborado por el Banco Mundial, finalizado en 1995 y que sirve de base a los proyectos posteriores?
¿O, quizás estamos hablando del Proyecto presentado por José Novello, adoptado por la Unión de Consejos Vecinales como propio y que propone que la defensa incluya a la Isla Las Damas con un cierre programado del Riacho Goya? ¿ O será que nos referimos al Proyecto actualmente en proceso con la consultora contratada por la Succe que incorpora para un tramo de la defensa frontal el ya famoso ‘muro colado‘ que nos cuesta imaginarnos cómo es, como funciona y como se construye?.¿O, por último, nos estamos refiriendo a la propuesta original de los italianos y de Bonfanti pero ganando terreno al río a fin de evitar los conflictos latentes de la reclamada ‘Liberación de la traza‘ y que, teóricamente, no se podía proponer antes porque el Banco Mundial no permite una ‘afectación ambiental‘ de este tipo?
Lo cierto es que, si realizamos una consulta al común de la gente (y a dirigentes) es probable que obtengamos opiniones divididas, incluyendo aquellos que consideran innecesarias (o inconvenientes a sus intereses) la construcción de las defensas, lo cual nos indica que, como comunidad organizada, es necesario unificar la propuesta de tal manera que, si se cumple lo que ahora nos informan de que nuestras obras tendrán tratamiento prioritario en un nuevo PP I (Programa de Protección contra las inundaciones) denominado PP II, que contaría otra vez con financiamiento internacional, tengamos un Proyecto Ejecutivo terminado y que cuente con el consenso de la mayoría.
No nos olvidemos que, probablemente, hayamos sido la única ciudad de todas las definidas como de ‘máximo riesgo‘ que no utilizó plenamente la posibilidad de construir sus defensas con el financiamiento del PP I ya que Clorinda, Formosa, Resistencia y Santa Fé, así lo hicieron. También es probable que si la ciudad que tiene este riesgo de un desastre hídrico hubiera sido la Capital provincial en lugar de Goya, las obras ya estarían construidas.
Iniciamos una nueva etapa, en la que tenemos que aprovechar las experiencias y no dejar que la historia nos pase al costado. Tenemos que definir qué ciudad queremos para nuestros hijos y nietos con una visión estratégica y consensuada a través de una proyección y planificación ampliamente participativa, donde, sin dudas, la mitigación del riesgo por inundaciones, tanto fluviales como pluviales, es de consideración prioritaria, y evitar que se nos asigne el mote de ciudad con síndrome de ‘Gata Flora‘.
Una comunidad con síndrome de ‘Gata Flora‘, adaptando el dicho popular, podríamos decir que es aquella cuya indefinición sobre una obra pública hace que cuando la misma se hace ‘grita‘, o cuando no se hace ‘llora‘”.

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