¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Historia y genealogía del licenciado don Juan de Torres de Vera y Aragón

Por El Litoral

Domingo, 02 de mayo de 2004 a las 21:00
Por: Rogelio A. Decoud. Miembro adherente de la Junta de
Historia de la Prov. de Corrientes.


El domingo 3 de Abril de 1588 del calendario con la reforma gregoriana, establecida por el Papa Gregorio XIII, en el año 1552 para todos los países cristianos del mundo en reemplazo del que estaba vigente en esa época llamado Juliano por haberlo impuesto Julio Cesar en el año 708 del calendario romano, el Licenciado don Juan de Torres de Vera y Aragón, fundó la Ciudad de Vera
que hoy se llama Corrientes en abierta y clara violación al acta fundacional que se labró ‘àcon protestación que si se hallare otro sitio mejor se pueda trasladar la ciudadà‘ como se hizo cien años después pero ..con el propio nombre (Acta Fund.) todo lo que tuvo lugar en el sitio de las siete corrientes ‘àla cual dicha parte parece ser mejor y buen sitioà por tener como tiene tierras de labor, leña, pesquerías, aguas, pastos, montesà‘ (Acta Fund.) y por escenario la punta Arasatí donde el Paraná cambia el rumbo de su corriente para dirigirse hacia el sur hasta mezclar sus aguas en el estuario del Paraná Guasú (Rio de la Plata); Aquí donde merodean el yacare y el yaguareté; donde se escabulle en las aguas de sus ríos y lagunas el dorado y el surubí, donde brinda sus frutos el arasá y apepú, donde el mainumbî revolotea y confunde sus colores con el penacho rojizo de los floridos tayî, donde las noches perfumadas de azahar se abrillantan con el ñasaindî o con el araverá que relumbra cuando llueve y el arasunú retumba en la inmensidad del espacio infinito que preside Tupá.

Así nació la ciudad de Vera ‘àpara agora y para siempre jamásà‘ (Acta Fund.) como la signó su fundador imprimiéndole a la vez la nobleza ilustre de su prosapia dándole por escudo de armas el blasón nobiliario de su casa: un águila azorada sosteniendo con sus garras un escudo con sus cuarteles cruzados por tres sables festoneados de lado a lado y en su pico una cinta con el lema ‘VERITAS VINCIT‘ (La verdad, vence) de donde se formó el noble apellido del fundador.

Dicho lema nació de un suceso insólito que ocurrió así: Sancho el Mayor, rey de Castilla y Aragón, tuvo un hijo de la noble doña Caya de la casa de Vera, su legítima esposa, hijo que se llamó Ramiro.

Posteriormente, don Sancho se casó en segundas nupcias con la infanta doña Elvira y tuvo con ella tres hijos: los infantes don Gonzalo, don García y don Fernando de Castilla.

Don Ramiro, aún no siendo hijo de doña Elvira era objeto de las predilecciones de ésta por lo cual bien pronto sus tres hijos, que por lo tanto eran hermanastros de don Ramiro, se pusieron celosos por la atenciones que le dispensaba doña Elvira y estos celos, en un corto lapso de vida, vinieron a interrumpir la paz del hogar.

El primogénito don Gonzalo se disgustó con su madre la Reina por que no le quiso dar un caballo muy preferido del rey don Sancho dándole en cambio al infante don Ramiro y entonces, como ya dije, celosos los tres hermanos pues la envidia clavóse en sus pechos, urdieron una infamia imperdonable contra su madre para que ella pierda el alto concepto de su esposo y la veneración y consideración del pueblo.

En ocasión que el rey don Sancho estuvo ausente acusaron a su reina madre de adulterio con un caballero de la corte llamado Pedro de Sese, olvidándose con esa acción vituperable de la fiel y limpia conducta de su progenitora que merecía el mayor de sus respetos por su triple condición de mujer, madre y reina.

Por su puesto que esta acusación conmovió a toda la corte. El esposo indignado cuando regresó, viéndose traicionado en lo más caro de su amor, resolvió que a acusada salvase su honor por juicio de batalla o juicio de Dios, lo que significaba que un caballero lidiase son los hermanos calumniadores en el campo de las contiendas con las armas de la caballería contemporánea. De lo contrario si no se presentaba nadie a lidiar por la reina deshonrada o quien la defendiera era derrotado en la lid, la reina, acusada de tamaña infamia sería condenada a morir en la hoguera. Ella ya había sido puesta en prisión por su esposo en el castillo de Nájera.

Últimas noticias

PUBLICIDAD