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Constante Aguer, un porteño que le dio letra al himno chamamecero

Por El Litoral

Jueves, 15 de septiembre de 2005 a las 21:00
BUENOS AIRES (Enviada Especial, Moni Munilla).- El barrio de Mataderos, en el extremo sudoeste de la Capital Federal, se avecina con casas de techos bajos en contraste con unos pocos edificios que emergen en el paisaje, con suficiencia de porteña autoridad. Por la calle Araujo, a la altura del 1500, amanece lunes en el jardín donde vive don Constante Aguer con su esposa Liana Rutti.
A instancias de una historia que lo hizo protagonista, Constante Aguer es hoy, quien mejor representa el sentimiento de compartida autoría con Mario del Tránsito Cocomarola, ya que ambos, siendo muy jóvenes, crearon el tema musical que es el himno de los correntinos: “Kilómetro 11”.
Fue en la década del ‘40 cuando concurrían a tomar clases con el maestro de música Jean Antonio, perfeccionando teoría y solfeo para dar exámen en Sadaic como autores y compositores.
Constante Aguer tiene hoy 87 años y acompaña la enumerada secuencia del recuerdo en el tiempo, con una encarpetada colección de partituras y recortes periodísticos, rodeado del afecto de su esposa (Clelia Ruttiliano, a la que bautizó artísticamente como Liana Rutti) y sus animales a los que da y de los que recibe y así se percibe, un inconfundible amor.
“Mi acercamiento a la música viene por herencia familiar, ya que el ambiente hizo propicio el apego por el instrumento primero y por el poema después, consecuencia uno del otro. Mi padre tocaba el acordeón, un primo integraba la orquesta característica y otro hacía alardes con el contrabajo, así que a nadie asombró cuando me prendí a la guitarra ni cuando estrené la primera zamba”.
A pocas cuadras de su actual domicilio, se encuentra el monumento a “El resero”, característico del popular barrio donde son comunes los festivales y las peñas con buena música y buenos intérpretes. Fue en ese lugar donde, en el año 1938, Cosntante Aguer cantó por primera vez en guaraní, idioma que trenzó en palabras y que aprendió “andando por la vida”.
“El carau” fue el tema elegido y tanto la guitarra con la que me acompañé, como la medalla que me entragaron en honor al mérito, fueron donadas al Museo Tradicionalista que se alza frente al mencionado monumento”, cuenta Constante Aguer mientras camina hacia el patio donde el sol se cuela desafiando al invierno que acaparó el calendario y rehusa abandonar la intemperie de los árboles sin nidos.
Es justamente en el patio donde continúa la charla. Allí, la añeja higuera de retorcidos gajos, presta su sombra al mburucuyá que a sus pies descansa y el jazmín paraguayo estrena flores lilas y blancas para este hombre de andar callado que mira y recuerda.
“Belleza correntina” fue el primer tema que hice con “Coco” (en referencia a don Tránsito), después siguió “Kilómetro 11”, “Mburucuyana” y “Media hora de suerte”. Este último debe su nombre a un almacén con boliche y un gran patio al fondo donde se armaba la musiqueada. Ubicado en la esquina de Bolívar y Uruguay, en la capital correntina, al entrar un cartel desafiaba amenazador: “acá el que no paga, cobra”.

CAMINO A GENERAL PAZ

“Kilómetro 11” lleva música de don Mario del Tránsito Cocomarola y letra de Constante Aguer. “Coco trajo el título junto con la música, pero yo no tenía idea del porqué de la referencia exacta a ese lugar, hasta que recién en el año 1950, le dije: enseñame un poco dónde está tu Kilómetro 11 y me llevó camino a General Paz y allí me contó la historia de cuando su coche quedó en llantas y del hecho hizo canción”, rememora ahora a la distancia el hombre.
“El amor es tema recurrente tanto en zambas, tonadas, polkas, rancheras, guaranias, valseados y galopas, por lo tanto no fue difícil imaginar una situación como esa para ilustrar la creación de “Coco” en el pentagrama”, acota Aguer, un viajero incansable que no desperdicia oportunidad para dar a conocer la música de Corrientes.
“Hace unos años fui con Rutti a un casamiento en París, Francia, y como los músicos tenían un par de instrumentos, marqué el ritmo de 3x4 en La mayor y al momento todos estaban cantando y bailando Kilómetro 11. Lo mismo ocurrió en Nicaragua, Cuba, Australia y tantos lugares dentro y fuera de la Argentina, con un sapukay de anuncio y la fuerza de un acordeón o de una guitarra que invoque al chamamé”.
Constante Aguer es autor de más de 300 temas musicales. Es, además, un ferviente defensor de los derechos de autor, y así reza en sus discos compactos que utiliza promocionalmente: “mencionar el nombre de los autores e intérpretes”. Es un consumado escritor de pequeños libros ilustrativos en los que recopila anécdotas y referencias informativas, de los viajes que realiza en compañía de su esposa Rutti. Ha recibido innumerables premios, homenajes y reconocimientos y participa activamente en la difusión de la música guaraní. Su libro “Cuentos y no cuentos” ha sido traducido al francés y entre los títulos a mencionar, figura “Mi cantar chamamecero”, en el año 1999, con una completa biografía de los temas de su autoría y con responsabilidad compartida.
Tiene en la comodidad de su hogar, un prolijo archivo discográfico y bibliográfico que ha enumerado y compaginado para apoyar su recuento de los hechos que lo tuvieron como protagonista de la música de Corrientes, provincia a la que regresa siempre, quizás porque nunca termina de partir.
Para Constante Aguer sus composiciones musicales significan el reconocimiento de la vida y la mejor recompensa para un digno accionar en favor del sentimiento de todo un pueblo.
El 19 de septiembre, fue instituído “Día del Chamamé”, en conmemoración de la fecha del fallecimiento, acaecido hace 31 años, del “Taita del chamamé”, don Mario del Tránsito Cocomarola.
Hay caminos para el recuerdo, senderos que acaso solo el corazón sepa como desandar. A veces las palabras se acreditan como poseedoras de la clave para templar la nostalgia. Quizás fue un simple abrazo de despedida el que confundió la lágrima con el momento y el pasado fue presencia en un lejano resuello que apenas silabeaba “vengo otra vez hasta aquí, de nuevo a implorar tu amor...”.

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