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Desinterés gubernamental

Por El Litoral

Viernes, 20 de octubre de 2006 a las 21:00
Por León Horacio Gutnisky

Nuevamente el tema de las cárceles en el país está en el tapete, y como Corrientes no es “república aparte”el tema también cobra vigencia en nuestra Provincia con motines, muertos, heridos y evasiones...
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Los distintos gobiernos de nuestra Provincia, desde hace más de 20 años no cumplen con la Ley 4870, sancionada a raíz de un proyecto del suscripto, cuando era diputado provincial, proyecto que fue aprobado por unanimidad por ambas cámaras y promulgado por el Poder Ejecutivo de entonces. Ningún gobierno, desde 1994 a la fecha (2006), es decir exactamente 12 años, lapso en el que sucedieron gobiernos constitucioonales, de coalición e intervenciones federales, se dignó con cuplirla o derogarla. Simpemente, la ignoraron y hoy tenemos los resultados: hacinamientos, motines, muertos, heridos, etc.
En los fundamentos que dieron origen a la ley, invocaba, entre otros motivos que la justificaran, la Constitucióin Nacional que en su Art. 18 establece que “las cárceles de la Naciòn (y por ende de las provincias, que también existen) serán sanas y limpias para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas”..y decía también que había en muchos gobernantes y ciudadanos el falso concepto que “no había que ocuparse de los presos, como si aquellos que violaron las leyes, fueran escoria humana, y comparaba el estado de las cárceles de Corrientes, guardando ciertas distancias, con la Bastilla en Francia. Hablaba también de la mezcla de internos criminales condenados por delitos gravísimos, reincidentes, con los debutantes y condenados por delitos de poca monta, que al salir de las cárcreles, “verdaderas escuelas de delincuentes”, eran más delincuentes que cuando entraron, pues recibieron las enseñanzas de los más antiguos y salían con el resentimiento del maltrato que le daba la sociedad por haber violado la ley, contrariando esenciales principios de derechos humanos que rigen también en las cárceles.
En la parte resolutiva, y que se sancionó como Ley 4870, se disponía la construcción de dos cárceles; una en departamento Capital y otra en Curuzú Cuatiá, con lo que se lograba que el centro y sur de la provieron tuvieran a sus condenados cerca de sus hogares (Curuzú), elemento fundamental para la readaptación de los presos. Hace pocos meses visité el presidio de Ushuaia y les aseguro que estaban mejor ahí los presos que en nuestras cárcles actuales.
EL INTENTO DE 1998
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En 1998 el Ejército Argentino lama a licitación pública para la venta de unos cuarteles en desuso, ubicados en las afueras de Curuzú.
A mi insistencia, el PE, previa consulta con el pueblo de Curuzú que en una especie de referendum acepta la instalación de la cárcel en ese lugar, autoriza a que el el Gobierno de la Provincia se presente a la licitación. Fuimos los únicos oferentes, pagamos las señas y las comisiones, cien mil pesos, que entonces eran 100 mil dólares.
Destaco que el entonces ministro de Gobierno, Omar Mancini, me acompoañaba en la visita a lo que se licitaba y estaba conforme con ello.
Una vez que nos adjudican el inmueble, comenzó el desguace del cuartel; robaron puertas, ventanas, chapas de cinc; talaron árboles más que centenarios, todo a la vista de las autoridades de la guarnición, lo que de inmediato puse en conocimiento del Gobernador y del Ministerio de Defensa, que inicia un sumario. De pronto, resulta que el Gobernador desiste de la compra, pìde la anulación de los reclamos, sin conulta o informar a quienes llevábamos adelante la operación y la provincia pierde cien mil pesos o dólares.
Me consta que a muchos no le gustaba tener que ir a Curuzú a cumplir funciones como Penitenciarios y pujaban para que no avanzara el proyecto, pese a que el ministerio de Justicia de la Nación había confeccionado planes de adaptación que hacían que el Cuartel cumpliera sus funciones de Cárcel y también de Escuela de Agentes Penitenciarios.
Pasan los años, y en el gobierno anterior, empiezan los parches qure son más costosos que algo nuevo y se construye lo que llaman Cárcel de San Cayetano, y luego la Provincia adquiere cuarteles en Paso de los Libres. Sí, a metros de la frontera. ¿Es el lugar adecuado para una càrcel, frente a Brasil, donde un evadido piuede encontrar refugio?, Mi respuesta es no.
Pero así pasó, estimado lector. La preocupación de un legislador en 1994 (acompañado con sus firmas por los diputados Lucio Portel y Mario Moreno) quedó en el olvido por un gobierno timorato e irresoluto que dejó pasar la oportuniudad de tener una buena cárcel en Curuzú e hizo perder 100 mil dólares o pesos a la Provincia, y hoy estamos como hace 150 años.
Los gobiernos que lo siguieron nada hicieron, y en vez de pedir al ministerio de Defensa, por lo menos, que le acrediten ese importe a lo que adquieren (no se sabe en qué condiciones) el cuartel de Paos de los Libres, los presos se siguen matando y viviendo, si así se puede decir, en pésimas condiciones.

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