de la redacción
Cada vez que llegan al final los torneos de fútbol profesional, por lo menos en nuestro país, vuelve a ocupar un lugar privilegiado en el temario popular el tema de la incentivación.
Incentivar, según un diccionario, significa “estimular para que algo se acreciente o aumente”. Es como agregar levadura a una masa.
“La incentivacion no está permitida”, recordó hace pocas horas el presidente de la AFA, Julio Grondona. Más aún, hay una legislación que prohibe ese movimiento que generalmente está acompañado por el dinero que aparece en los momentos cruciales.
De algún lado, en circunstancias especiales, aparece la oferta ofrecido en forma sigilosa y, casi sin excepción, imposible de confirmar el acto que, de otra manera, recibiría algún castigo.
El incentivo, como el soborno, son dos elementos negativos utilizados por quienes no confìan en sus fuerzas y actos.
Por eso llega el “te doy tanto si le ganan a...”. Y están los más deshonestos, aunque tambien sean los otros, que invitan a dejarse vencer para favorecer a un determinado club o equipo.
Es tan fustigable el que ofrece, como el que recibe, porque este, por el compromiso contractual con su club, recibe una paga para cumplir lo mejor, cuando debe defender la camiseta que luce. “No está mal que te ofrezcan plata para ganar”, dijo Antonio Mohamed, hoy DT de Colón, próximo rival de Boca Juniors
¿Puede un dinero extra hacer mejorar la producción?. Sí, en el caso para el desarrollo de la agricultura y de la ganadería, cuando se utilizan fertilizantes. ¿Pero puede a una persona hacerlo más inteligente o rendidora, amén de las novedades científicas que pululan por el mundo?.
¿Es honesto no rendir todo lo posible, necesario y obligatorio, si no hay un pago extra?.
¿Creen los oferentes que, conseguirán el resultado pretendido, aún conociendo los límites que tienen los protagonistas?.
¿Se olvidan los potenciales receptores, quienes ahora divulgan: “mi teléfono está abierto” y que, aún de ganar su equipo, traicionan a quienes lo contrataron, porque quiere decir que, en jornadas anteriores, no pusieron todo de sì?.
Están en falta, incluso, hasta los mismos dueños, cuando ofrecen un premio extra, en tanto la efectividad del trabajo debe reflejarse por lo convenido de antemano para su pleno cumplimiento.
Incentivar, en este sentido empleado cada vez en forma más común, es malo por donde se lo mire, aunque algún bolsillo engorde por algunos días.
¿No será más conveniente que esos directivos o personas inescrupulosas, destinen el dinero u objeto como premio, para cumplir con los contratos, habitualmente en mora?.
Son muchas las preguntas que se pueden hacer. Nadie se anima a decir en público “incentivé” o “me incentivaron”, aunque cada vez el tema quede más expuesto.
Y como esto ocurre, no se puede investigar para comprobar, aunque todos hablen. Porque hablan, y nada más.
El torneo Apertura próximo a finalizar, presenta una oferta sin igual, con cuatro candidatos al título. Lindo, emotivo, cautivante para el hincha. Lástima que se lo hiera con el tema de la incentivación, algo para repudiar.-