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Arroyo Limita, la frontera natural oculta que reapareció tras un grave derrumbe

Por El Litoral

Miércoles, 01 de marzo de 2017 a las 01:00
ANTIGÜEDAD. El arroyo Limita, antes de su entubamiento, fue uno de los límites naturales para la expansión urbana de la ciudad.
CONSTRUCCION. Durante la década de 1990 se concretó la ambiciosa construcción del entubamiento del cauce de agua.
ACTUALIDAD. Sobre la avenida Jorge Romero avanzan las obras de reconstrucción de los profundos socavamientos.

El colapso de la avenida Jorge Romero, ocasionado en los primeros días de diciembre por el accionar de las intensas lluvias, dejó al descubierto al histórico arroyo Limita, un cauce fluvial que pasa por debajo de la arteria y de la avenida Teniente Ibáñez y que hasta las década del 90 supo ser, no sólo uno de los principales canales de desagüe de gran parte de la Capital, sino también uno de los límites naturales de la ciudad. En la última década del siglo pasado se llevaron a cabo importantes obras de entubamiento, que no sólo “escondieron” al canal debajo del hormigón y a la vista de los ciudadanos, sino también permitieron la expansión urbana hacia el Sur de la ciudad.
Pero el accionar del agua, sumado al deterioro de las estructuras de chapas galvanizadas y los efectos de la conexiones cloacales irregulares, hicieron que en el tramo más próximo a la avenida costanera el pavimento colapsara, mostrando parte del gran zanjón que supo delinear de forma natural el límite Sur capitalino durante gran parte de su historia.
El arroyo Limita, que originalmente es un gran zanjón, nace donde actualmente se entrecruzan las avenidas Maipú y Teniente Ibáñez y, tras recolectar el agua de lluvia de unos 25 barrios sureños de la ciudad, desagua su contenido en el río Paraná, más precisamente en la costanera Sur. Hasta antes de las ambiciosas obras de entubamiento con estructuras de chapa galvanizada de unos tres metros de alto, que se llevaron a cabo durante la década del 90 del siglo XX, el cauce fluvial corría a cielo abierto en el sentido en que ahora lo hace la arteria Teniente Ibáñez y su continuación Jorge Romero.
El proceso de urbanización en pos del progreso y la expansión, ocultó al canal de agua tradicional, pero el deterioro estructural de su contención no sólo ocasionó  un peligroso colapso del pavimento y hundimientos de 7 metros de profundidad (que son reparados actualmente y se estima que las obras demandarán varios meses más), sino también devolvieron a la superficie a una parte del afluente. Curso que naturalmente surca gran parte del rostro urbano de la Capital y que quiso volver a mostrarse a los ciudadanos que aún lo recuerdan y circulan por el lugar.

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