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Triste historia de la perrita astronauta Laika

La perra Laika fue el primer ser vivo enviado al espacio en forma oficial y sirvió como un importante experimento previo, que tuvo gran influencia en el posterior envío del cosmonauta Yuri Gagarin, el primer ser humano que fue al espacio, lo que puso a la entonces Unión Soviética a la cabeza de la carrera espacial frente a los EE. UU. Lamentablemente, Laika  fue también la primera víctima ofrendada en nombre de la ciencia.

Sabado, 06 de octubre de 2018 a las 04:00
Personaje. La perrita Laika, heroína del espacio.
Espacial. Laika fue lanzada desde un gran cohete portador.

Por Francisco Villagrán
[email protected]
Especial para El Litoral

Lo que muy pocos conocen de la perrita Laika (que en ruso quiere decir “ladradora”), es su verdadera historia, triste y con un trágico final, que no es la que las autoridades soviéticas dieron a conocer oficialmente en su momento, ya que no vivió tanto como lo aseguraron, sino que murió a las pocas horas de ser lanzado el satélite que la llevaba a su triste final, a causa del calor y la taquicardia (ritmo cardíaco acelerado) provocadas por el pánico que se apoderó del animalito, al encontrarse en una situación desconocida e irreversible, dentro de la cápsula espacial. Esto lo reveló posteriormente el director del Instituto de Problemas Biológicos de Moscú, Dimitri Malashenkov, ante el requerimiento de algunas organizaciones interesadas en saber su suerte.
En octubre de 1957, los rusos enviaron el satélite artificial Sputnik I, el primero del mundo lanzado por el ser humano. El 3 de noviembre de ese año, la humanidad asistía asombrada a la puesta en órbita del segundo satélite, el Sputnik II, que llevaba a bordo a la primera criatura viviente, la perra Laika. Esta simpática perrita había sido atrapada vagabundeando por las calles de Moscú y fue preparada expresamente para  la misión espacial, era callejera y tenía 3 años al momento de ocurrir el hecho.
En el Congreso Mundial del Espacio realizado algunos años después en Houston en los Estados Unidos, Malashenkov contó que los expertos de la ex Unión Soviética debieron trabajar mucho para adaptar a un grupo de perros a las condiciones de la estrecha cabina del Sputnik II, se los iba metiendo en forma gradual en jaulas cada vez más pequeñas, por un período de entre 15-20 días, para luego ser liberados en sus condiciones normales.
Para el vuelo del Sputnik II se preparó a las perras Albina, Laika y Mushka. Albina fue la primera que realizó dos veces un vuelo en un cohete de gran altura. Mushka fue utilizada para testear el instrumental y los soportes de vida. Malashenkov contó, además, que a Laika se le había preparado comida en forma de gelatina y que se la había atado para evitar que diera vueltas en el aire, a causa de la falta de gravedad.

Detalles
A las pocas horas del lanzamiento del Sputnik II, las autoridades soviéticas precisaron que no estaba previsto que Laika regresara con vida, ya que aún no se había desarrollado en ese entonces una tecnología para recuperar satélites. Un viaje sin retorno. La revelación despertó muchas críticas, en especial de entidades protectoras de los animales, que fustigaron duramente la actitud de los científicos. En su momento se afirmó que Laika sobrevivió por lo menos cinco días en el espacio y quizás hasta una semana, cuando comenzaron a fallar los transmisores del Sputnil. Posteriormente, Malashenkov  reveló que se habían dejado de recibir señales vitales de la perrita, entre unas cinco y siete horas después de iniciado el vuelo.
El científico contó, además, que en la cabina del satélite había un aparato para absorber el dióxido de carbono y otro generador de oxígeno. Además, un ventilador se activaba en forma automática cuando la temperatura de la cápsula superaba los 15º. Los sensores colocados a Laika indicaron que durante el lanzamiento sus pulsaciones aumentaron al triple y bajaron en el inicio de la ingravidez. El largo tiempo que tardó en volver a sus valores normales, indicaba el enorme estrés que estaba sufriendo el animalito. El Dr. Malashenkov agregó que los aparatos mostraron que la temperatura y la humedad dentro de la cápsula crecieron desde el comienzo de la misión. Aparentemente y de acuerdo con los datos que se recibían en esos momentos, en la cuarta órbita el animal ya había muerto debido al estrés y al exceso de calor. El ataúd espacial que era el Sputnik II dio 2.570 vueltas alrededor de la Tierra, antes de desintegrarse al entrar en la atmósfera terrestre, el 4 de abril de 1958. La bióloga que la preparó hasta el final recordaba que “cuando nos despedimos, todos le acariciamos la cabeza, sabiendo que no volvería, yo la besé y lloré mucho y le pedí perdón por lo que hacíamos”. A las siete horas del lanzamiento, ya no se recibían señales vitales. Laika había muerto.
A pesar de haber sobrevivido solo unas pocas horas, la perrita Laika pasó a la historia de la conquista espacial, pues la información que proporcionó fue de vital importancia paras las misiones posteriores, especialmente la de Yuri Gagarin.
Esta información sirvió para demostrar que un organismo vivo podía tolerar un período prolongado de ingravidez. Mejor suerte tuvieron en agosto de 1960, las perras Belja y Strelka, lanzadas a bordo del Sputnik V y recuperadas vivas al día siguiente, tras realizar 18 órbitas alrededor de nuestro planeta.
En noviembre de 1961, los estadounidenses enviaron a Sam, el primer chimpancé al espacio, siete meses después de que el soviético Yuri Gagarin se convirtiera en el primer hombre en viajar al espacio. Sam fue el mejor de un grupo de seis chimpancés especialmente entrenados en la base aérea de Hollowman.
Podía manejar y mover palancas respondiendo a señales de colores. Tuvo una peligrosa misión al ir al espacio, pues el cohete que lo transportaba excedió la órbita y al regresar cayó al mar, donde casi muere ahogado. Pero fue rescatado sano y salvo, y el resto de su vida vivió en un zoológico, donde murió en 1983 a la edad de 26 años.  La competencia por la carrera espacial estaba desatada entre ambas potencias y se fueron sucediendo éxitos y también fracasos en ambos bandos, sin descartar fallidos lanzamientos terminados en tragedias, que no se informaron oficialmente.

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