Hablemos del boicot
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Hablemos del boicot

Si queremos avanzar en la vida, debemos darle lugar al deseo. Es imprescindible dejar que lo nuevo acontezca, la sorpresa y la fuerza de ir para adelante sin autoboicotearnos. 
 

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Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

Hoy en día muchas personas parecen no tener ganas de nada. Lo cierto es que, si deseamos avanzar en la vida, necesitamos darle lugar al deseo que nos conduce a lo nuevo, a la sorpresa, a la fuerza para ir por más. A veces, sin darnos cuenta nos boicoteamos lo bueno que llega a nosotros. Por lo general porque, en un nivel muy profundo, no nos creemos merecedores de ello. Como se dice comúnmente, nos “boicoteamos nuestra propia felicidad”.
Un mar de excusas
Estas son las excusas que da la mayoría de la gente que suele boicotearse a sí misma: 
l No tengo claro lo que quiero. Cuando no tenemos idea de lo que queremos hacer, dudamos y nos mantenemos en el mismo lugar, deberíamos arrancar por algo. Pero nunca nos quedemos quietos. 

l Siempre comienzo algo y rara vez lo termino. ¿Por qué muchos se dedican a diversas actividades al mismo tiempo pero no llegan al final de ninguna de ellas? Casi siempre, la persona que empieza y no termina es un/a perfeccionista. Creer que podemos hallar “la situación perfecta” para hacer algo es una fantasía. Igual podemos hacer, aunque no lo hagamos a la perfección.

l Los obstáculos del camino me quitan las ganas de seguir adelante. Muchas veces sentimos el deseo de ir por lo nuevo pero nos deprimimos ante la primera dificultad. ¿Por qué nos sucede esto? La razón es que estamos más cerca de alcanzar nuestro objetivo de lo que pensamos. Por eso, tenemos que seguir avanzando, pase lo que pase. La vida es constante movimiento. 
l Ya alcancé mi techo. Alcanzar un techo es una clara señal de que debemos ir detrás de la novedad. Todos podemos desafiarnos cada día a hacer algo nuevo. ¿Y si ya no es posible crecer donde estamos hoy? En ese caso, siempre es posible mejorar lo que ya logramos, es decir, practicar la mejora continua. Somos obras de arte en construcción. 

l No tengo motivación de nadie. Cuando no hay deseo, aun cuando alguien nos motive, no habrá avance. Lo ideal, para activar el deseo, es aprender a motivarnos a nosotros mismos sin esperar que venga alguien de afuera a hacerlo. La automotivación nos convierte en seres humanos indestructibles. Sin motivación interna, siempre vamos a necesitar depender de alguien que nos empuje y nos levante. 

Sin anclas
Para vivir vidas plenas, necesitamos con regularidad ideas, situaciones y actividades nuevas de calidad, que nos nutran física y emocionalmente. Y sobre todo, necesitamos sabernos merecedores de lo mejor que nuestro Creador tiene para ofrecernos. Cuando no buscamos lo nuevo, o no aceptamos lo bueno, quedamos anclados en la rutina que puede llegar a asfixiarnos. 
Una pareja que no busca mejorar puede terminar quebrándose. Un negocio que no busca mejorar puede terminar cerrando. 
Un ser humano que no busca mejorar en cada área de su vida puede terminar enfermándose. Aunque no seamos conscientes, existe una lucha entre lo viejo y lo nuevo y lo viejo suele venir a buscarnos para hacernos creer que así estamos bien. Pero todos tenemos el potencial interno de estar un poco mejor y sorprendernos a nosotros mismos.

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Hablemos del boicot

Si queremos avanzar en la vida, debemos darle lugar al deseo. Es imprescindible dejar que lo nuevo acontezca, la sorpresa y la fuerza de ir para adelante sin autoboicotearnos. 
 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

Hoy en día muchas personas parecen no tener ganas de nada. Lo cierto es que, si deseamos avanzar en la vida, necesitamos darle lugar al deseo que nos conduce a lo nuevo, a la sorpresa, a la fuerza para ir por más. A veces, sin darnos cuenta nos boicoteamos lo bueno que llega a nosotros. Por lo general porque, en un nivel muy profundo, no nos creemos merecedores de ello. Como se dice comúnmente, nos “boicoteamos nuestra propia felicidad”.
Un mar de excusas
Estas son las excusas que da la mayoría de la gente que suele boicotearse a sí misma: 
l No tengo claro lo que quiero. Cuando no tenemos idea de lo que queremos hacer, dudamos y nos mantenemos en el mismo lugar, deberíamos arrancar por algo. Pero nunca nos quedemos quietos. 

l Siempre comienzo algo y rara vez lo termino. ¿Por qué muchos se dedican a diversas actividades al mismo tiempo pero no llegan al final de ninguna de ellas? Casi siempre, la persona que empieza y no termina es un/a perfeccionista. Creer que podemos hallar “la situación perfecta” para hacer algo es una fantasía. Igual podemos hacer, aunque no lo hagamos a la perfección.

l Los obstáculos del camino me quitan las ganas de seguir adelante. Muchas veces sentimos el deseo de ir por lo nuevo pero nos deprimimos ante la primera dificultad. ¿Por qué nos sucede esto? La razón es que estamos más cerca de alcanzar nuestro objetivo de lo que pensamos. Por eso, tenemos que seguir avanzando, pase lo que pase. La vida es constante movimiento. 
l Ya alcancé mi techo. Alcanzar un techo es una clara señal de que debemos ir detrás de la novedad. Todos podemos desafiarnos cada día a hacer algo nuevo. ¿Y si ya no es posible crecer donde estamos hoy? En ese caso, siempre es posible mejorar lo que ya logramos, es decir, practicar la mejora continua. Somos obras de arte en construcción. 

l No tengo motivación de nadie. Cuando no hay deseo, aun cuando alguien nos motive, no habrá avance. Lo ideal, para activar el deseo, es aprender a motivarnos a nosotros mismos sin esperar que venga alguien de afuera a hacerlo. La automotivación nos convierte en seres humanos indestructibles. Sin motivación interna, siempre vamos a necesitar depender de alguien que nos empuje y nos levante. 

Sin anclas
Para vivir vidas plenas, necesitamos con regularidad ideas, situaciones y actividades nuevas de calidad, que nos nutran física y emocionalmente. Y sobre todo, necesitamos sabernos merecedores de lo mejor que nuestro Creador tiene para ofrecernos. Cuando no buscamos lo nuevo, o no aceptamos lo bueno, quedamos anclados en la rutina que puede llegar a asfixiarnos. 
Una pareja que no busca mejorar puede terminar quebrándose. Un negocio que no busca mejorar puede terminar cerrando. 
Un ser humano que no busca mejorar en cada área de su vida puede terminar enfermándose. Aunque no seamos conscientes, existe una lucha entre lo viejo y lo nuevo y lo viejo suele venir a buscarnos para hacernos creer que así estamos bien. Pero todos tenemos el potencial interno de estar un poco mejor y sorprendernos a nosotros mismos.