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El peligroso juego de la tabla ouija

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Por Francisco Villagrán
villagranmail@gmail.com
Especial para El Litoral

La palabra “ouija” proviene de una mezcla germano-francesa, oui, significa “sí”, en francés y “ja”, lo mismo, pero en alemán, y quiere decir una rotunda afirmación. La ouija es un tablero en el que se encuentran grabados y representados todos los caracteres del alfabeto, los números de 0 al 9 y en un lugar preferencial las palabras “sí” y “no” en español. Algunos tableros agregan abajo en el medio, la palabra “good bye” (adiós) que es cuando el espíritu se retira y no desea seguir contestando.

Este es el tablero básico que utilizan quienes practican el juego de la copa. Se lo llama así porque se pone una copa en el centro del tablero, que cumple la función de señalar una letra y formar una palabra a medida que se van formulando las preguntas. Sobre la copa, con su boca para abajo, los participantes, que deben ser cuatro como mínimo, colocan su dedo índice sin tocar la copa, que se va moviendo señalando letras hasta completar palabras. También, se puede utilizar una tablilla terminada en punta o en forma de flecha, para que pueda cumplir la función de señalar las letras.

Las sesiones se practican normalmente en lugares muy tranquilos, alrededor de una mesa y con un mínimo de cuatro participantes, lo cual no implica una regla general, usualmente se elige una habitación tranquila, alejada de todo ruido. Los participantes deben tener un mínimo de seguridad y confianza, no deben acudir con miedo a la sesión, se debe tener fe y no tomarlo como un pasatiempo más, deben ser cuatro a seis y si alguien desea acudir como observador, puede hacerlo. Hay quienes purifican el ambiente quemando incienso o plantas aromáticas, lo hacen previamente para cargar el lugar de energías positivas que cubran el lugar con una protección contra las energías negativas o cualquier otra entidad indeseable.

 

El momento clave

El contacto, luego de una relajación mental de los participantes, comienza con una pregunta que habitualmente es: “¿Hay alguien ahí?” y si la respuesta es sí, comienzan las preguntas y respuestas entre los participantes y la entidad contactada.

La copa se va moviendo sobre cada letra formando palabras y frases, que son respuestas a la pregunta formulada por los participantes. En las sesiones de ouija se suele contactar con diferentes entidades de distintas dimensiones, aunque lo más común es que se contacte con entidades del bajo astral, que dicen ser espíritus desencarnados recientemente fallecidos, que tratan de comunicar algo a sus seres queridos o parientes en este mundo, otras veces dicen ser entidades extraterrestres con claro sentido de amor y pacificación. Se debe tener mucho cuidado porque lo cierto es que se está abriendo una puerta de entrada hacia el mundo de los espíritus, que muchas veces intentarán engañar a los participantes de que esto es un simple juego, cuando lo que buscan es entrar a este mundo físico del cual ya no forman parte, a veces con oscuras intenciones de posesionarse del cuerpo.

Los orígenes de la ouija son muy remotos, el filósofo y matemático griego Pitágoras y sus discípulos, ya usaban un tablero muy semejante a la ouija actual para comunicarse con los espíritus de seres ya muertos. Por la misma época se usaba ya en China, una especie de tablero para entrar en contacto con personas ya muertas. En los albores de la era cristiana, las clases altas del Imperio Romano realizaban prácticas similares y por increíble que parezca, los indígenas de la América precolombina, usaban unos tableros mágicos para localizar personas y objetos perdidos, así como para ciertos rituales religiosos.

Pueden darse casos raros en que, en algunas sesiones, la entidad contactada se manifiesta en forma visible, esto puede pasar cuando algunos de los participantes desarrollan telepatía o clarividencia, lo que facilita la manifestación de estas entidades y también se dice que, en casos rarísimos, los participantes comienzan a hablar en distintos idiomas que normalmente no hablan. También se han reportado casos en los que la copa estalla en pedazos o se estrella contra la pared o el techo, señal indiscutida que son manejadas por espíritus.

En el año 2014 hubo dos casos que causaron conmoción en su momento, sucedidos en Misiones y San Pedro, provincia de Buenos Aires, en ambos casos protagonizados por chicos adolescentes que se encontraban jugando el juego de la copa, para preguntarle a los espíritus como iban a salir en los exámenes y como andarían en el amor, fueron poseídos por un espíritu negativo.

En el caso de Misiones, una chica que participaba en un pijama party jugó al juego de la copa y fue poseída por un espíritu que se apoderó de ella. Fue exorcizada por un sacerdote católico especialmente convocado. Lo mismo ocurrió en San Pedro, en que un espíritu inmundo se apoderó de una nena inocente que no participaba del juego, pero estaba mirando. Comenzó a hablar con una voz muy gruesa y a decir groserías. Los padres y la familia sufrieron mucho, debieron llamar a un sacerdote especialista en exorcismos, que después de cuatro intentos logró expulsar al espíritu invasor. La nena se recuperó afortunadamente, pero toda la familia debió recibir ayuda tanto espiritual como psicológica.

Según los especialistas, el 40% de los casos de posesión se da en personas que juegan al juego de la copa. El padre Manuel Acuña, uno de los mayores y más reconocidos exorcistas del país, comentaba respecto a este juego de la copa que “esto no es un juego, sino una técnica de acceso a diversos niveles espirituales que generalmente tocan el bajo astral. No lo recomiendo porque es una apertura de puertas espirituales, que no sabemos que puede desencadenar”.

Dicen que en el siglo pasado, los adultos que buscaban el contacto con el más allá, siempre hacían el juego de la copa con un niño en la habitación, por si aparecía una entidad negativa, para que cayera sobre el inocente niño, que no tenía ninguna defensa.

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El peligroso juego de la tabla ouija

Por Francisco Villagrán
villagranmail@gmail.com
Especial para El Litoral

La palabra “ouija” proviene de una mezcla germano-francesa, oui, significa “sí”, en francés y “ja”, lo mismo, pero en alemán, y quiere decir una rotunda afirmación. La ouija es un tablero en el que se encuentran grabados y representados todos los caracteres del alfabeto, los números de 0 al 9 y en un lugar preferencial las palabras “sí” y “no” en español. Algunos tableros agregan abajo en el medio, la palabra “good bye” (adiós) que es cuando el espíritu se retira y no desea seguir contestando.

Este es el tablero básico que utilizan quienes practican el juego de la copa. Se lo llama así porque se pone una copa en el centro del tablero, que cumple la función de señalar una letra y formar una palabra a medida que se van formulando las preguntas. Sobre la copa, con su boca para abajo, los participantes, que deben ser cuatro como mínimo, colocan su dedo índice sin tocar la copa, que se va moviendo señalando letras hasta completar palabras. También, se puede utilizar una tablilla terminada en punta o en forma de flecha, para que pueda cumplir la función de señalar las letras.

Las sesiones se practican normalmente en lugares muy tranquilos, alrededor de una mesa y con un mínimo de cuatro participantes, lo cual no implica una regla general, usualmente se elige una habitación tranquila, alejada de todo ruido. Los participantes deben tener un mínimo de seguridad y confianza, no deben acudir con miedo a la sesión, se debe tener fe y no tomarlo como un pasatiempo más, deben ser cuatro a seis y si alguien desea acudir como observador, puede hacerlo. Hay quienes purifican el ambiente quemando incienso o plantas aromáticas, lo hacen previamente para cargar el lugar de energías positivas que cubran el lugar con una protección contra las energías negativas o cualquier otra entidad indeseable.

 

El momento clave

El contacto, luego de una relajación mental de los participantes, comienza con una pregunta que habitualmente es: “¿Hay alguien ahí?” y si la respuesta es sí, comienzan las preguntas y respuestas entre los participantes y la entidad contactada.

La copa se va moviendo sobre cada letra formando palabras y frases, que son respuestas a la pregunta formulada por los participantes. En las sesiones de ouija se suele contactar con diferentes entidades de distintas dimensiones, aunque lo más común es que se contacte con entidades del bajo astral, que dicen ser espíritus desencarnados recientemente fallecidos, que tratan de comunicar algo a sus seres queridos o parientes en este mundo, otras veces dicen ser entidades extraterrestres con claro sentido de amor y pacificación. Se debe tener mucho cuidado porque lo cierto es que se está abriendo una puerta de entrada hacia el mundo de los espíritus, que muchas veces intentarán engañar a los participantes de que esto es un simple juego, cuando lo que buscan es entrar a este mundo físico del cual ya no forman parte, a veces con oscuras intenciones de posesionarse del cuerpo.

Los orígenes de la ouija son muy remotos, el filósofo y matemático griego Pitágoras y sus discípulos, ya usaban un tablero muy semejante a la ouija actual para comunicarse con los espíritus de seres ya muertos. Por la misma época se usaba ya en China, una especie de tablero para entrar en contacto con personas ya muertas. En los albores de la era cristiana, las clases altas del Imperio Romano realizaban prácticas similares y por increíble que parezca, los indígenas de la América precolombina, usaban unos tableros mágicos para localizar personas y objetos perdidos, así como para ciertos rituales religiosos.

Pueden darse casos raros en que, en algunas sesiones, la entidad contactada se manifiesta en forma visible, esto puede pasar cuando algunos de los participantes desarrollan telepatía o clarividencia, lo que facilita la manifestación de estas entidades y también se dice que, en casos rarísimos, los participantes comienzan a hablar en distintos idiomas que normalmente no hablan. También se han reportado casos en los que la copa estalla en pedazos o se estrella contra la pared o el techo, señal indiscutida que son manejadas por espíritus.

En el año 2014 hubo dos casos que causaron conmoción en su momento, sucedidos en Misiones y San Pedro, provincia de Buenos Aires, en ambos casos protagonizados por chicos adolescentes que se encontraban jugando el juego de la copa, para preguntarle a los espíritus como iban a salir en los exámenes y como andarían en el amor, fueron poseídos por un espíritu negativo.

En el caso de Misiones, una chica que participaba en un pijama party jugó al juego de la copa y fue poseída por un espíritu que se apoderó de ella. Fue exorcizada por un sacerdote católico especialmente convocado. Lo mismo ocurrió en San Pedro, en que un espíritu inmundo se apoderó de una nena inocente que no participaba del juego, pero estaba mirando. Comenzó a hablar con una voz muy gruesa y a decir groserías. Los padres y la familia sufrieron mucho, debieron llamar a un sacerdote especialista en exorcismos, que después de cuatro intentos logró expulsar al espíritu invasor. La nena se recuperó afortunadamente, pero toda la familia debió recibir ayuda tanto espiritual como psicológica.

Según los especialistas, el 40% de los casos de posesión se da en personas que juegan al juego de la copa. El padre Manuel Acuña, uno de los mayores y más reconocidos exorcistas del país, comentaba respecto a este juego de la copa que “esto no es un juego, sino una técnica de acceso a diversos niveles espirituales que generalmente tocan el bajo astral. No lo recomiendo porque es una apertura de puertas espirituales, que no sabemos que puede desencadenar”.

Dicen que en el siglo pasado, los adultos que buscaban el contacto con el más allá, siempre hacían el juego de la copa con un niño en la habitación, por si aparecía una entidad negativa, para que cayera sobre el inocente niño, que no tenía ninguna defensa.